El Martillo

Una vez más Iquique marcó la nota alta y destacada, de ser una ciudad de bochornos. Primera vez en la historia de Iquique que un Papa visitaba esta ciudad en forma oficial y lo triste, es que no supimos, acoger a tan magna visita, no supimos trasmitir el calor humano del nortino, más bien fuimos muy displicentes y poco visionarios de quién nos visitaba.
Por cerca de 8 horas fuimos la capital del mundo cristiano, y no fuimos capaces de estar a la altura de ese estatus. Pero lo que más sorprendió, es la gran lejanía y separación que tuvo el Papa con la gente de Iquique.
Se entienden las medidas de seguridad, pero creo que se exageró y los criterios para alejar al sumo pontífice de la gente, al parecer fueron más dominantes las directrices afuerinas que las locales, faltó fuerza en señalar que en Iquique solo hay “paz y amor”. La guinda de la torta fue realizar la misa Papal a 20 kilómetros distante de la ciudad y más encima con entradas y horario de ingreso, como si fuese un concierto de rock. ¡Estamos mal!
Se pueden buscar mil y una excusa o echarle la culpa a la organización, pero no se justifica los errores que se cometieron por falta de mano firme o manejo comunal. Es en estas instancias cuando se debe notar el manejo y la mano de la autoridad local, pero al parecer, no fue así, porque el bochorno que pasamos a nivel mundial es único y será recordado por muchos años.

[quote] La guinda de la torta fue realizar la misa Papal a 20 kilómetros distante de la ciudad y más encima con entradas y horario de ingreso, como si fuese un concierto de rock. ¡Estamos mal![/quote] Pero al parecer nos estamos acostumbrando a vergüenzas de este tipo, me recuerdo lo que paso con la Copa Davis, el campeonato Mundial de Hockey , el mundial de caza submarina, por otra parte, la forma de recibir famosos artistas en sus conciertos, que los realizan en las plazas de la ciudad, como plaza 21 de Mayo o el típico hemiciclo del Teatro Municipal, agregar a esto que se perdió el festival de Iquique y últimamente la eliminación del Carnaval de Iquique, actividad que a lo menos le daba un sello al verano iquiqueño, es decir ya estamos insertos en un estilo de administración que parece que le da miedo hacer eventos o actividades grandes o de gran envergadura.
Iquique ya es conocido como la ciudad del Sol, mar, playa y buen clima, pero eso no es gestión, es lo que nos da la naturaleza y que muchas ciudades quisieran tener. El tema es que no se sabe administrar estos atributos naturales.
Lamentablemente Iquique demostró con la visita del Papa, que está lejos de ser una ciudad que organiza buenos eventos, se aprecia que todo se hace con un estilo bastante improvisado, acompañado de hacerlo todo a última hora.
Entonces no nos sorprendamos si experimentamos un próximo bochorno, porque algo está pasando en Iquique que falta el real compromiso, fuerza, espíritu y decisión en querer hacer bien las cosas.

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