por Gonzalo Vallejo Legarreta

A propósito de una entrevista que Vargas Llosa concedió a una periodista española respecto a su “evolución” política y otros temas, por su nuevo libro autobiográfico “La Llamada de la Tribu”, claramente observamos un retroceso en su manera de entender la política. Como simple lector de su obra, sólo quiero referirme a un par de temas que para mí entender constituyen un atentado intelectual al diálogo político.

Sin duda alguna, es un gran escritor y un imprescindible actor de la literatura universal. Su verbo es maravilloso y de una incuestionable belleza, donde el dolor, la pobreza, la explotación, el amor y la muerte han sido parte de su temática que ha desarrollado con maestría y destreza verbal.

Sin embargo, sus ideales políticos son confusos y tediosos, que lo llevó a un anticomunismo exacerbado. Vargas Llosa es definitivamente un escritor derechista, muy extraño en un intelectual de su envergadura. No hay ecuanimidad en sus expresiones y ha sido un tremendo portavoz de la propaganda anticomunista emitida por los medios de comunicación controlados por una derecha muy poco ética y enemiga acérrima de la libertad de expresión.

Decir que Margaret Thatcher y Ronald Reagan han contribuido a la “cultura de la libertad” es francamente no entender nada de política. Imposible olvidar que Thatcher amparó al dictador Pinochet. ¿ Qué se puede decir de Reagan ? Sólo que fue un mediocre presidente del país imperialista más poderoso del mundo occidental, país cuya política exterior ha sido concebida para no respetar los derechos humanos en los lugares en que ha intervenido militarmente. Un claro indicio del descriterio político de Vargas Llosa.
Asimismo, en nuestro país, la política, la buena política, hay que entenderla con mesura y diafanidad axiológica. Sabemos que la derecha sólo desea consolidar su política neoliberal con el deterioro moral que ella conlleva. El nuevo gobierno derechista que pronto comenzará su gestión seguirá manteniendo vínculos, al parece indisolubles, con algunos de los “personajes” más recalcitrantes de la dictadura que asoló Chile el siglo pasado. El nombramiento de Jorge Ulloa como Intendente de la Región del Bío Bío, entre otros, es francamente otro ejemplo inaceptable e inexplicable de una pésima decisión. Ulloa es anticomunista e intolerante. Ergo, no dialogante, lo que indefectiblemente, es un insulto a la inteligencia de los habitantes de una zona que siempre ha sufrido de pobreza y amargura social. En política nada se olvida. En política no debe haber errores. Otra absoluta falta de criterio de Piñera.