Seis días antes de dejar el poder, la presidenta, Michelle Bachelet, anunció anoche, a través una cadena nacional, un proyecto de nueva Constitución que debería ser sancionado por el Congreso que asume el próximo domingo.

El proyecto “modifica sustancialmente la Constitución vigente”, promulgada bajo la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), aunque mantiene las disposiciones introducidas a partir del retorno a la democracia en 1990, dijo la mandataria.

A pocos días de entregar la banda presidencial “Tatán” Piñera, la presidenta socialista y mamá de Sebita, explicó que enviaba este proyecto al Congreso “honrando el compromiso que asumí ante ustedes”.

“Hoy tenemos un texto constitucional ilegítimo en su origen, con un conjunto de reformas válidas pero sin coherencia con el resto de las disposiciones”, explicó en su mensaje.

Pero, siempre hay un pero… el destino del proyecto es incierto.

El Congreso que asuma este domingo -donde ni el gobierno de Piñera ni la oposición tendrán mayorías – será el encargado de sancionar la iniciativa, aunque antes debe analizar un proyecto anterior sobre el mecanismo utilizado para reformarla ya que la actual Constitución no establece un mecanismo para modificarla.

En su mayoría, los cambios surgieron en diálogos ciudadanos que se desarrollaron el año 2016.