Por VIRAL ALZADA

Nuestro Iquique glorioso se encuentra en el lugar geográfico más hostil de Chile. Su costa seca como ella sola estaba años atrás habitada por los changos los cuales basaban su vida en el mar, pero como todos sabemos el agua marina no se bebe.

Entonces los changos sobrevivían de los ojos de agua que había por las costas como modo de sobrevivencia. Actualmente esos ojos de agua se secaron o fueron cerrados por los genios del progreso.

El agua potable que consumimos hoy en día, no es nada más ni nada menos que de las napas subterráneas de nuestra pampa del Tamarugal.

Ya a punto que el mes de marzo termine, nos quiso dejar su marca en los habitantes de Iquique. El brote epidémico dejó a varios de nuestros niños con diarrea y vómitos. A tanto llegó la cosa, que nuestro súper Intendente de la capa roja hizo un llamado coloquial a no ser cochinos y lavarnos las manos.

Me puse a pensar en esto en la cocina mientras luchaba y luchaba con la grasa del sartén. Y me pregunté:

¿Viral todas las enfermedades se mejoran lavándose las manos?

Pues lamentablemente no. Por ejemplo la Universidad de los iquiqueños o por lo menos de los que sí pueden asistir a clases, lleva desde el año pasado sin conseguir un acuerdo con los profesores. Solo estiran el chicle, sin dar soluciones, esperando que al lavarse las manos y que pase y pase el tiempo hasta que los profesores se cansen de luchar. Al final no se cura la enfermedad de tener profesores sin sueldos dignos.

[quote]Hay una enfermedad mortal en nuestro Iquique, que tampoco se cura con la lavada de manos.[/quote]

Después de esto me puse a pensar en unas personitas que hicieron mucho daño al país, matando a tantos seres humanos y que al momento de castigarlos algún genio los mando a Punta Peuco. Esa enfermedad del olvido es grave, y no se mejora lavándose las manos como lo hizo la soa Bachelet antes de irse.

Hay una enfermedad mortal en nuestro Iquique, que tampoco se cura con la lavada de manos. El municipio está enfermo de nepotismo chino, eso no se mejora lavándose las manos y diciendo que eras trabajadores del Papa. Lo siento mi querido Mauro, pero así nomás en la cosa, deja de lavarte las manos y saca a los flojos y malas leches de una vez por todas, aprovecha que don Choro está en Valpo.

Al sentir mis manos mojadas, pienso que fácil es acercarse a una pila de agua mover la manilla y mojar nuestras manos, sin pensar los procesos del agua y mucho menos en cuidarla. Espero que mi nuevo amigo don Pitufo Intendente no se lave las manos con Tarapacá, mire que así no se cura ninguna enfermedad social.