por GONZALO VALLEJO LEGARRETA

Tres semanas en el gobierno y ya la derecha trata de torcer las legítimas reformas con resquicios administrativos, principalmente en el campo de la Educación y la Salud, iniciadas durante el mandato de la Presidenta Bachelet. Evidentemente, el gobierno de Piñera quiere socavar el proceso reformista, necesario para consolidar democráticamente el desarrollo social, con equidad y justicia, al cual aspiramos para llegar a ser un país moderno con solidez institucional. Sin duda alguna, el último fallo del Tribunal Constitucional no es compatible con el derecho que adquirió el pueblo de Chile, por intermedio de sus representantes en el Parlamento, para terminar con el lucro en la Educación. Tampoco es tolerable el intento del actual gobierno de alterar el protocolo de la objeción de conciencia referente a la Ley de Aborto en las Tres Causales ya promulgada después de una larga lucha emprendida y decidida, más que todo, por la mayoría de las mujeres chilenas.
El objetivo de la derecha es lucrar y estamos observando que cualquier fallo del Tribunal Constitucional se está emitiendo con un criterio absolutamente político y no jurídico, por lo que está contribuyendo al no reconocimiento de derechos básicos fundamentales. Por lo tanto, no son decisiones democráticas, sino simples resoluciones que conllevan a un debilitamiento del orden institucional, abriendo la posibilidad que surjan conflictos de intereses para beneficio de los poderosos grupos económicos que no trepidan en distorsionar la legalidad vigente. Este gobierno no quiere entender que una gran mayoría ya ha decidido por el progresismo. La derecha está ofendiendo a los pobres de nuestro país con estas medidas no populares al destruir indefectiblemente la voluntad soberana con su política barata, su tozudez, su soberbia, sus principios morales ya desfasados en el tiempo y su afán de lucro que está llevando al gobierno entrante a abrir un panorama político tenso y mayúsculo que puede acarrear consecuencias imprevisibles.

[quote] Evidentemente, el gobierno de Piñera quiere socavar el proceso reformista, necesario para consolidar democráticamente el desarrollo social, con equidad y justicia, al cual aspiramos para llegar a ser un país moderno con solidez institucional.[/quote]

Ahora, necesitamos una Nueva Constitución, a través de una Asamblea Constituyente, auténticamente democrática y que represente todo el sentir popular para no seguir inmersos en esta democracia confusa que sólo ha significado el enriquecimiento, por medio de la corrupción, de unos pocos privilegiados por el sistema neoliberal, en desmedro de una gran mayoría pobre y endeudada por estos mismos promotores del consumismo, con la complicidad incluso de muchos militantes de partidos de izquierda y de sectores conservadores de la Democracia Cristiana que cayeron en la connivencia complaciente de esta vorágine económica. Mientras tanto es necesario implementar un Proyecto de Ley que elimine el control preventivo del Tribunal Constitucional. Por el bien del país, la derecha deberá llegar a acuerdos con la actual oposición reformista y progresista para seguir avanzando en acciones legislativas profundamente transparentes, donde el Derecho democrático sea cabalmente bien interpretado. Los movimientos sociales continuarán defendiendo en la calle las reformas ya promulgadas por el gobierno recién pasado. No hay ninguna duda al respecto, pues Chile no puede retroceder.

*Las opiniones vertidas acá no representan el pensamiento del editor, como tampoco las del editor representan a los columnistas, y de los columnistas tampoco lo representarían a usted.