Por ROBERTO BUSTAMANTE

Deportes Iquique logró plasmar en cancha una mecánica muy distinta a la de los anteriores juegos de la era Riffo. El ingreso de un segundo delantero nominal, le entregó más variantes en ataque y preocupaciones a la defensa rival. Pero todo esto resultó sólo en el segundo tiempo. En el primer lapso Nicolás Royón se cargó en demasía hacia el costado derecho, con la obligación de cubrir las subidas de Miguel Aceval. La lesión de Johan Fuentes permitió el ingreso de Hans Salinas, quien se tomó la banda izquierda y posibilitó que la zona de mediocampo y delantera se reestructurara, permitiendo la centralización de Royón. Con el uruguayo y Becerra metidos entre los centrales, los balones al área tenían más posibilidades de terminar en la red temucana. Y así pasó.
Iquique presionaba arriba y eso hacía que los segundos balones que merodeaban el área eran casi todos para el equipo visitante. Muchos de estos movimientos los causó el hecho de poner desde el inicio a dos delanteros. Y aunque parezca lógico que eso pueda suceder, muchas veces el fútbol tiene caminos misteriosos. La cantidad de delanteros no siempre aseguran tres puntos, pero se acrecientan las posibilidades.
Deportes Iquique al fin tendrá una semana de trabajo tranquila después de más de dos meses. Lo interesante es que el equipo se vio cómodo sin un 10 como Bustamante. El medio esta vez fue más de lucha y velocidad, esto último en gran medida por el ingreso de Hans Salinas por el sector izquierdo. Bien haciendo los cambios de juego, en los centros al pie, en el desborde y, por supuesto, en su gol. La lesión de Johan Fuentes, para buena fortuna del equipo, resultó para mejorar. A veces las casualidades caen a tu favor.