Pocas personas tienen el privilegio de ser reconocidos en el esplendor del su camino por la vida. Una de ellas es el escritor e investigador iquiqueño Guillermo Ross-Murray Lay-Kim, que por sus apellidos nos dice que por sus venas corre sangre de migrantes. Una mixtura de escocia y de China, con raíces en  valle de Quisma, encarnada en un hombre que vive de leer y nombrar personajes y autores de la literatura universal.

Ross Murray “hijo único”, amigo de Andrés Sabella, profesor de iquiqueños, ex alumno del Liceo de Hombres, autor de “Fábulas y refábulas”, defensor de los derechos humanos, hoy esta a cargo de la Hemeroteca del Museo Regional de Iquique. En una vieja bóveda, es el centinela de viejos diarios, el principal “El Tarapacá” que se editó en Iquique desde 1894 hasta 1978.

El poeta por unas horas dejó su importante guardia para enfilar a la Escuela Centenario, donde desde el martes pasado la biblioteca lleva su nombre, quizás un claro homenaje en vida a Guillermo Ross-Murray, un reconocimiento justo y necesario para un incansable lector.

Más allá de cortar la cinta tricolor, que da por inaugurada la biblioteca y descubrir una placa con su nombre; Ross-Murray fue parte de las actividades del Día del Libro, que lideran los profesores y alumnos de la Escuela Centenario, con declamaciones y dramatización de los estudiantes de la ex escuela República de China.

Para la directora del establecimiento, Lilia Espinosa Tapia, que hoy alberga casi 500 alumnos bautizar la biblioteca con el nombre de “Guillermo Ross-Murray Lay-King, es “potenciar el lugar como el corazón de la vida cultural de nuestro colegio”.

Ross Murray junto a la directora de la Escuela Centenario cortan la cinta tricolor y descubren una placa que anuncia que, desde ese momento, la biblioteca lleva en nombre del poeta e investigador iquiqueño.

“La Leyenda del Cerro Dragón”

ross murray compañeros de trabajo

 

Pero el acto no termina ahí, Ross-Murray tiene que dar su veredicto para elegir las “Portadas Literarias”, donde, si bien elige tres, hace especial hincapié que no le gusta “eso de competir”, pero las reglas no las hizo él esta vez y decide por “La Leyenda del Cerro Dragón”.

Con los alumnos habla de libros de la literatura universal, autores, donde Guillermo agrega datos y “nombrando personajes, cosa que siempre hago”, acota a los niños que lo escuchan.

En breve palabras, Guillermo Ross-Murray agradece el gesto del colegio, recuerda también por sus orígenes orientales, que son los mismo que motivó en 1910 a la colonia china en Iquique a regalar los terrenos para la construcción de una escuela, en años que el sector estaba habitando por obreros, mujeres de esfuerzo y niños.

El poeta se fotografía con los niños disfrazados de personajes de los cuentos y novelas, los profesores cometan los ensayos para las representaciones. El Colegio Centenario salió del clóset de las redes sociales para rendir homenaje al Ross-Murray, nacido en Iquique y malcriado algunos años en Antofagasta.

El homenajeado volvió a su puesto de centinela de la Hemeroteca, mientras los alumnos vuelven a sus clases al rígido llamado del inspector, pero queda el recuerdo y la placa que bautiza a la biblioteca de la Escuela Centenario de la República de Chile como “Guillermo Ross-Murray Lay-Kim”.