Por GONZALO VALLEJO LEGARRETA

¿ Terroristas que cobran aguinaldo ? Frase emitida en un hemiciclo democrático con desprecio, odio y desenfreno por un militante de la extrema derecha. Las palabras vertidas por un Diputado de la República es una clara demostración, una vez más, de la insensibilidad del sector más oscuro de la derecha, aquel grupo partícipe o cómplice de la dictadura más cruel que azotó a nuestro país. Observamos otro signo del deterioro moral y del bajo tono empático que les afecta como políticos y seres humanos. Llamar terroristas a los que fueron dañados psíquica y físicamente es una insensata estulticia, un acto de cobardía, un acto que ha demostrado que la derecha no es sincera en su actuar político. Nada está olvidado. No entienden lo que es el dolor emocional. No son posibles, no son admisibles sus palabras en esta Cámara donde el respeto a la libertad de expresión es algo esencial y categórico. No les interesa en lo más mínimo el tema comprobado de la memoria histórica. No es aceptable, no es presentable que un parlamentario elegido democráticamente tenga esa actitud tan vil y provocativa para aquellos chilenos que sufrieron persecución impunemente. Muchos de ellos fueron simplemente aniquilados y desaparecidos. Muchos vivieron un exilio forzoso y penoso. Negarlo es simplemente un acto fallido. El Diputado en cuestión no entiende lo que es democracia. Nuestro país sufrió una abominable experiencia genocida. No comprende que sus palabras llenas de odio no son posibles en el Chile de hoy en día. No olvidemos que la política es la capacidad o cualidad para entablar diálogos productivos y no destructivos con el fin de alcanzar acuerdos que sólo deben favorecer al país. Sólo buscando la verdad se restablecerá el sentido de lo que verdaderamente significa hacer justicia.
El Diputado parece no querer comprender que el Proyecto presentado por el gobierno de la Presidente Bachelet es para reparar en conciencia a las víctimas dañadas por la dictadura que sufrieron atropellos ilegítimos a sus Derechos Humanos y que sólo aspiran a una pensión digna. No hay excusas, ni siquiera económicas, para que este gobierno haya retirado el Proyecto, ya que es una obligación moral del Estado de Chile reconocerles este beneficio absolutamente legítimo. En este contexto, todos aquellos receptores de este aguinaldo deberán estar debidamente calificados para evitar toda mala interpretación del oficialismo. Asimismo, la oposición debe redactar a la brvedad un Proyecto para tipificar y castigar como delitos a quienes hacen apología de la dictadura cívico militar o a quienes nieguen sistemáticamente estos crímenes de lesa humanidad.