Por GONZALO VALLEJO LEGARRETA

El conjunto “Inti Illimani”, de la cual Max Berrú fue uno de sus fundadores, escribió un mensaje por la partida de este gran ecuatoriano, chileno por gracia, que dice algo así como “Max, Maxito, el mejor de todos, nos dejó hace un ratito”. Se fue el compañero, el hermano, el bueno de Max, el Max consecuente, el Max íntegro, generoso y humilde, el Max conciliador, el Max solidario, el Max que supo llegar al corazón del pueblo, el Max que se identificó plenamente como un fraternal compatriota habiendo nacido en la mitad del mundo, en la tierra verde y cálida de Guayasamín, de Jorge Icaza, de Marcelo Chiriboga, entre otros, todos habitantes de esta Patria Grande quienes moran ahora tierras pobladas por lirios redentores y dormidos. Max, el gran compañero, el gran cantor social, el emblema de la nueva canción chilena comprometida, quien también vivió el triste exilio impuesto por la dictadura pinochetista, tuvo la fuerza, la hidalguía y la valentía para soportar con impotencia y con el alma desgarrada el atropello indiscriminado que fue víctima la izquierda de nuestro país. Coincidentemente la partida de Max fue un 1 de Mayo, jornada en la cual se celebra el Día Internacional del Trabajo, día en el cual los trabajadores reivindican sus derechos laborales y sociales. Max fue un adalid cultural de la gran izquierda chilena y latinoamericana. Fue un obrero más en la lucha por la recuperación de la democracia, inscribiéndose de manera definitiva en la historia de Chile. A través de su música trascendente supo interpretar los nuevos sonidos populares y luchó con ahínco para poder alcanzar la música deseada, la real música política y social. Fue un hombre alegre y feliz, aquella felicidad que conocen los partícipes de la revolución ciudadana de su lejano Ecuador, aquellos que sienten, sólo ellos, la humedad de los insectos y el verdor gimiente y exótico de la mágica selva. Vivió su vida forjando pensamientos nobles a pesar de vivir en este Chile tan incomprendido para muchos, en este Chile casi enmudecido por el poder del dinero. Max partió para encontrarse a sí mismo, para cantar en territorios quietos y acuosos donde será escuchado por peces de grises escamas y alegres aletas. Max con su música y su talento dejó un espacio terrenal pletórico de poesías sonoras y humanas. Se fue Max, el jovial Max…Chao Maxito … Hasta prontito…

Inti Illimani, 1972
Inti Illimani, 1972