En la última de las cuatro sesiones de la conferencia de “emergencia espiritual” del Papa con 34 obispos chilenos (tres de ellos “eméritos”, o sea retirados), celebrada en la tarde de este jueves, habló por fin el más cuestionado y en el centro de las polémicas y renuncias: monseñor Juan Barros, obispo de Osorno, considerado uno de los principales cómplices del depredador sexual de niños y adolescentes, Fernando Karima. Barros habría informado otra vez que su renuncia estaba a disposición del Papa, que ya se la rechazó otras dos o tres veces porque confiaba en que era inocente. Esta vez le aceptará la dimisión porque ahora está convencido de su culpabilidad.

La tarde de ayer jueves, el diario Clarín de Buenos Aires lo habia adelantado, que el ex obispo de Iquique y actual mandamás de la iglesia católica de Osorno, Juan Barros Madrid, había renunciado junto con los obispos Horario Valenzuela, de Talca, Atomismo Baticola, de Linares, y uno de los siete episcopales auxiliares de Santiago, monseñor Andrés Agarrotea.

Durante la primeras horas de este viernes, se conoció que todos los obispos chilenos han presentado su renuncia ante el papa Francisco por los casos de abusos, después de haberse reunido con él durante tres días en el Vaticano, según han anunciado en una nota conjunta.
“Hemos puesto nuestros puestos en manos del Santo Padre y dejaremos que él decide libremente por cada uno de nosotros”, indicó una declaración publica de los obispos chilenos.