por Gonzalo Moya Cuadra

De improviso recuerdo su rostro. Impecable Liliana. Liliana dama. Talentosa Liliana. Liliana de pensamientos rosas. Recordada Liliana. Liliana luminosa que hizo del teatro su vida. Se fue en otoño, otoño triste, opaco y misterioso como el invierno. Liliana relumbró en el Teatro. Teatro sacrificado. Teatro atormentado y calcinado. Liliana partió silenciosa y deseada, caminando hacia un espacio sin superficie, vertical y horizontal. Teatro de Esquilo y Aristófanes. Recuerdo la partida teatral de Tennyson Ferrada. Evoco el viaje teatral de Pablo Vera hacia lugares gélidos y oceánicos. El trabajo teatral de Juan Cuevas, grande como actor, desaparecido en la vida sin explicación. Liliana tierna. Alegre Liliana. Liliana progresista y sindicalista. La calidad teatral de Luis Alarcón, vigente y consecuente. Liliana se fue con teatral lucidez y con teatral despedida. Tantos que han partido y tantos que han sufrido. Teatro de Racine. Actores, Actoras. Ineludible amor al Teatro. Teatro de Ibsen. Liliana airosa. Amó el teatro por sobre todas las cosas. Eso es Amor. Amor del bueno. Sus días ascendientes en la vida y en la muerte. Se encuentra con Arnaldo Berríos. Arnaldo no recordado. Arnaldo enterrado como caliche sangriento. Liliana quizás haya muerto. Liliana habita en ensueños transparentes. Nuevas alegrías. Nuevas tristezas. El Teatro sigue. El proscenio se llena de rosas blancas. Blancas palomas que aplauden alborozadas y pensativas. Liliana cantando palabras fugadas. Bravo Liliana. Clap. Clap. Clap. Tres mierdas cabalísticas. Tres aplausos para Liliana. Sale al escenario Liliana. Baja del escenario Liliana. Se queda el interminable Tito Noguera. El infaltable Jaime Vadell. Liliana de romántica imaginación. Liliana de amor eterno, de amor amaranto. Liliana escribió verbos parabólicos y subterráneos. Bélgica Castro. Antiguos amores. Siempre amores. Nunca olvidados. Las dos Glorias. Münchmeyer, vivaz y locuaz. Laso, atormentada. Escribiendo páginas de recuerdos fatídicos. Musas terrenales. Myriam Palacios. Querida Myriam. Se fue tristemente musitando canciones sin orientaciones. Violeta Vidaurre. Vuela lentamente hacia un sol dormido y ermitaño. Liliana ausente y protectora. Aparece la Sonia Viveros, de muerte serenense. Bella y altiva Leonor. El viaje de Carolina Fadic. Inesperado viaje hacia atardeceres de lágrimas prodigiosas. El gran dolor del amor perdido y no recuperado. Todavía no retorna. El público espera cantando poemas cenobíticos. Liliana de mirada triste y laberíntica. Sale a escena Marcelo Romo. Acosado y torturado. Espantado y sollozante. Vejado y olvidado. Abatido jamás. Grande Marcelo. Liliana ahora selecta y etérea. Actores que parten acongojados. Actores pobres. Liliana llena luces. Diálogos entre mieles de colores Actores de dolores florales. Liliana ya encontró en su vuelo silencioso tres aplausos. Clap. Clap. Clap. Mierda. Mierda. Mierda.