La reaparición en el comercio local de huevos de gallina timbrados con el rótulo “Nutrirolón”, levantó nuevamente las alertas de los chiquillos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en la región, que al tiro llamaron a la ciudadanía a abstenerse de adquirir dicho producto procedente de una avícola boliviana y que estaría ingresando de manera clandestina al país.

El argumento para esta advertencia es que los huevos para consumo desde otro país debe cumplir con diversos requisitos, entre ellos, estar oficialmente libres de las enfermedades animales, como la influenza aviar y Newcastle ante la Oficina Internacional de Epizootias, además de ser reconocida esta condición por Chile, cuestión que no cumple el producto boliviano.

¿Y qué dicen Bolivia?

La empresa que produce estos huevos tiene 52 años y es considerada una prestigiosa industria del otro lado de la frontera, que cuenta con el aval de Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG), que indica que el producto esta tiqui taca para el consumo sin influenza aviar y Newcastle.

Esta empresa solo tiene permisos para importar sus huevos a Perú y los que llegan a Chile son de contrabando.

Nuestro Superhéroe

Fernando Chiffelle, seremi de Agricultura de Tarapacá dijo fuerte y claro: “Aquí no sólo se pone en riesgo la sanidad avícola del país y se hace un daño enorme a nuestros pequeños productores, sino que además se engaña a los consumidores, quienes piensan que están comprando un producto de origen chileno o bien internado legalmente al país. Es por ello que me sumo al llamado del SAG a la ciudadanía de no comprar huevos de gallina rotulados con timbres Nutrirolón o Vitaminazado, ya que esos productos son ilegales y desconocemos su cadena de comercialización y transporte, por tanto, no podemos dar garantías de la inocuidad alimentaria”, sentenció.