por Gonzalo Moya Cuadra

La cábala sigue. Tres veces mierda. Dorada falena. Macrobia. Se fue sabiendo que se iba. Ya escuchaba endechas deshechas. Dejó su colección de zapatos. Inertes. Tristes. Abandonados. Ermitaños zapatos. Zapatos de argentería, silentes bordados de beteles durmientes. Colección viviente. Su hija invisible, blonda y leda, la espera con otros zapatos de áureos edenes. Drama y comedia. El Teatro chileno en drama. Salterios en oteros. Llanto de encanto. Despertó cantando maitines y se durmió oyendo clarines. Amor intenso, claro, invariable. Amó a bistoto, tranquilo y absorto, no importa mayúscula o minúscula, amor eterno, sin cansancio. Amor esperado. Amor sosegado. nelly, no importa mayúscula o minúscula, de rútilo presente, célebre y alegre, como ánade celeste. Alma sensible, fina y delicada, alma noble de artista y de maestra, Sólo ella pudo amar intensamente. Amó el amor. Amó el amor de Benedetti. Ayer. Hoy. Mañana. Nelly encontró el horizonte sintiente. Amó el amor como Neruda. Amor amante de alma consonante. Amor amante de cansado amanecer. Nelly, luciérnaga día y noche. Nelly sabia y racional. Alma inteligente. Amó el verbo hialino y esplendente. Humilde y sencilla. Mujer maravilla. Amó el amor puro y perfecto. Amó la murria mistraliana. Nelly ya no quiere regresar. Mira su boudoir. Piensa en versos perfumados. Eligió el amor. No la vida. ¡ Qué envidia ! Nelly dialoga y dialoga de memoria con Egon. Flores de papel. Nelly lectora implacable y decidida. Nelly estudió filosofía. Ergo, amó la sabiduría. Nelly estudió castellano en un día lejano. Ergo, verbalizó el amor arcano. Nelly actúa y piensa. Actúa con Unger. Escuchaba bulbules azules con Rosicler. Tantos años de recuerdos. Cerca ya del final Nelly oía melopeas recordando la dehesa de su vida naciente. Nelly partió con ojos silenciosos y maduros en el tiempo. Dejó su colección de zapatos. ¡ Qué pena tengo ! Tantos años de recuerdos. Nelly risueña ruiseñora, pergolera cantora. Flébiles y lábiles flores para ella. Rosa álbida y dorada. Luciola florecida. Nelly sólo está dormida. Se aleja el pasado plasmado y callado. Parten las glorias del teatro chileno. ¡ Qué pena tengo ! Simpática Nelly asciende a la soledad acariciada y perfilada. El otoño en Santiago fue áspero y llorado. Bistoto está esperando el encuentro con Nelly sin olvido y no perdido. En la sombra la terrenal colección de zapatos, límpidos y guardados. Hija viva y recordada. Tres veces mierda. Aplausos. ¡ Qué pena tengo !