(Imagen pantallazo video CEI)

El Martillo

Una vez más Iquique salió a la palestra por una matonesca acción, la quebrazón del vidrio del vehículo presidencial, en la visita que sostuvo el mandatario recientemente a la ciudad, nos debería hacer reflexionar, ya que no es la primera vez que sucede este tipo de cosas extrañas en Iquique, lo curioso es que siempre es gente que al parecer es utilizada o azuzada por alguien o algo.
Lo único que trajo esa acción es que esta ciudad quedo marcada (una vez mas) como violenta, extraña, rara, sin encanto, demuestra que Iquique creció en términos de desarrollo habitacional pero de calidad humana al parecer estamos muy al debe.
El iquiqueño ve esto con bastante distancia, se conversa en distintos lugares de la ciudad, que el nacido y criado acá, no es así, al contrario es un ciudadano respetuoso y querendón de la gente.
Cuesta entender que se convive con gente que va a un lugar donde se sabe que hay personas en un acto cívico con la intención de hacer daño, eso demuestra la ignorancia, poca capacidad de entendimiento e intolerancia a resolver los problemas,
En este contexto, no es posible exigir, sin saber o conocer los deberes como ciudadano.