Los Triquis son un pueblo ubicado en San Juan Copala, en México, y por la riqueza de sus tierras, han debido, contra su voluntad, abandonar terrenos ancestrales.

Por Roberto Bustamante desde Oaxaca, México

A los y las indígenas se les puede ver en pleno Zócalo de Oaxaca (en Chile le llamamos Plaza de Armas) deambulando, pernoctando en la calle, en improvisadas carpas de plástico para protegerse de la lluvia. Desde el 2009 a 2012, la comunidad indígena Triqui de San Juan Copala, Oaxaca, y que desplazó alrededor de 600 personas de sus tierras.

Esto debido a qué esta zona tiene una historia de violencia, ya que su tierra es muy rica en recursos naturales, situación muy distinta a lo desértico que es casi toda la Mixteca. En esta zona se ha cultivado el café, lo que dio paso a un complejo sistema de monopolio de la comercialización del fruto por parte de los caciques mestizos externos a los Triquis. Además, esta etnia creo movimientos de resistencia desde el siglo XIX para frenar la usurpación de sus tierras, defendiendo su autonomía.

“A los Triquis se les hace ver como salvajes fundamentando prácticas represivas por parte del gobierno, como el escarmiento público, esto a manera de controlar y regular al resto de las comunidades indígenas de Oaxaca, construyendo gobernabilidad a través de la violencia” nos dice el profesor local Carlos Molina a quien conocimos en la FIL (Feria Internacional del Libro) de Oaxaca.

“El pueblo Triqui, junto a otras 10 comunidades gestaron su autonomía , que pretendía detener la violencia, haciendo saber la causa de la misma en la política en época de elecciones.

El proyecto de autonomía fue un intento de pacificación que generó el rechazo de comunidades que seguían bajo el régimen partidista que llevó al asesinato de más de 30 personas, el ataque a muchas mujeres y el desplazamiento del centro ceremonial, político y religioso, San Juan Copala, disputado por los grupos políticos de la región” sostiene Molina.

Pero en otros casos, quienes no contaban con formas de protección se desplazaron hacia la ciudad, logrando una experiencia distinta marcada por mayores exclusiones y discriminación.

Uno de los grandes cambios con la experiencia de los Triquis y sus desplazamientos, fue que las mujeres concretaron un espacio de participación política diferente y que había comenzado justamente durante el proyecto de autonomía.

“Los testimonios de las mujeres Triquis, sobre todo por la manera en que reflexionaban sobre las masculinidades violentas construidas en el conflicto, fueron muy negativas para ellas. Contrastaba otro tipo de liderazgo formado por la autonomía durante el movimiento, uno pacifico que había dado participación a las mujeres. La autonomía, de la mano de otro tipo de liderazgo, les había permitido expresarse y sentir libertad como mujeres” cerró Carlos Molina.