Las principales ciudades de Bolivia fueron semiparalizadas por una huelga convocada por grupos opositores, un día después de que el Tribunal Supremo Electoral diera vía libre la postulación del presidente Evo Morales a un cuarto mandato.

Los manifestantes se oponen a que Morales sea candidato y piden que se respete el referendo de febrero de 2016, en el que por una  mayoría los ciudadanos rechazaron una reforma constitucional promovida por el gobierno para habilitar al gobernante para las elecciones de noviembre de 2019.

Poco después, una marcha que inició desde el sábado en una localidad de Konani, arribó por la tarde a las puertas del Tribunal Electoral, donde los manifestantes quemaron varios muñecos con la cara Evo e hicieron un mitin que terminó en choques con la policía.

El mandatario minimizó la protesta y expresó que se trataba de unos pocos, en un acto público en Cochabamba. “Podríamos dictar talleres para enseñarles”, agregó en referencia a la marcha. También aseguró que al Tribunal no le correspondía definir su repostulación, ya que no son jueces.

Los activistas bloquearon las calles con banderas bolivianas y pancartas con la leyenda “Bolivia dijo No”, en referencia al referendo, y al grito de “Mi voto se respeta”. Además, pusieron en tela de juicio la imparcialidad del Tribunal Supremo Electoral.

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