Es una de las posturas más comunes a la hora de realizar el acto sexual. Siempre que vemos una película que se torna picante, los personajes deciden llevarlo a cabo para demostrar su amor (todo de una manera muy «light», por supuesto, sin que se vea nada más que lo justo y necesario). Algunas personas la tachan de sosa, rutinaria o que no requiere gran inventiva, pero quizá es que no han sabido sacarle todo el partido.

La postura del misionero existe desde que el mundo es mundo. Por si te acabas de despertar de un coma y aún no sabes muy bien lo que significa, hablamos de cuando la mujer se coloca boca arriba con las piernas algo abiertas y el hombre se sitúa encima de ella. De esta manera ambos pueden establecer contacto visual mientras disfrutan. Al parecer se remonta a la colonización española, cuando los religiosos recomendaban a los indígenas realizar esta postura para prevenirse de embarazos y dejar de hacer el amor «como animales».

Antes de nada… ¿lo estoy haciendo bien?

Lo hemos hablado en otras ocasiones pero no seas rápido con los juegos preliminares. ¿Acaso tenéis prisa? Es la manera ideal de avivar la llama de la pasión. Los dedos son nuestros mejores aliados, vamos a usarlos, pero más como si estuviéramos tocando un instrumento y menos como si atornilláramos una tuerca.

JUEGO

Lo señalan en ‘Men’s Health’, pero vamos, es de sentido común: incorpora los pezones a cualquier juego. Son zonas erógenas, masajéalas como se merecen, tócalas, cualquier cosa que pueda ser placentera. Y, por supuesto, no te dejes el sexo oral por el camino. Hay gente más reacia a practicarlo pero nuestro consejo es que te lances de cabeza a la piscina. Hará la experiencia mil veces más inolvidable.

Recuerda que el sexo no es una carrera (a menos que estés buscando uno rapidito ). Así que cambia tu velocidad entre rápida y lenta y modifica la profundidad de superficial a profunda para permitir varios tipos de estimulación. También puedes mover sus caderas en un movimiento circular en lugar de una dirección hacia arriba y hacia abajo, dice Jessica O’Reilly, autora de ‘The New Sex Bible’.

El vibrador también es tu amigo. Incluyelo en vuestro juego siempre que podáis. La doble penetración con él te hará disfrutar mucho más. «También se puede insertar un vibrador pequeño o una bola vibradora en el ano de la mujer», dice O’Reilly. «De esta manera, la sensación es mayor: es una estimulación pélvica esencialmente difusa que ayuda a activar todos los tejidos erógenos que se encuentran dentro de la pelvis femenina».

MAESTRO

Aunque parezca mentira, la altura a la que coloques es muy importante. En la cama todos medimos lo mismo, vale, pero si probáis a unir vuestros pechos seguro que disfrutarás más. Esto se debe a que estás más cerca (literalmente, físicamente) y porque además se estimulará el ángulo de la vagina -y el clítoris, por ende- de una manera distinta y mejor.

Y por último, otras maneras de llegar al placer de una forma apoteósica. Por ejemplo, que la mujer flexione las rodillas y las coloque sobre el pecho del hombre, así la penetración será más placentera, ya que el pene y los labios de la vagina entrarán en un contacto aún mayor. Te puedes colocar haciendo un ángulo, con las caderas y la pelvis de ella elevada, de manera que los genitales se encuentren juntos. Así tendrás mayor goce por la presión que se ejerza sobre el clítoris. Lo mejor es probar muchas veces. La práctica hace al maestro.

 

El Confidencial