Las fobias sexuales más comunes y ‘extrañas’ son miedos extremos en el momento en que se en que las personas se enfrentan al acto sexual. Tanto los hombres como las mujeres son propensos, a sufrir por igual este tipo de trastornos psicológicos. Incluso, tampoco la edad es determinante para este tipo de fobias.

Quienes padecen este tipo de fobia pueden llegar a quedar paralizados ante una pregunta sobre el sexo. Toda conversación que tenga como tema un aspecto erótico los bloquea en mente y cuerpo.

No se trata de pudor, sino de una hecho que les ocasiona terror. Es imposible verbalizar cualquier pensamiento que ronde el erotismo, más allá de que solo sea un juego.

La hafefobia
Esta fobia es el miedo a tener un contacto físico, desde un simple tomarse de las manos hasta las caricias más íntimas. La hafefobia afecta a todas las relaciones íntimas, no solo a la de pareja. Por esa razón es que perjudica a las personas en todas sus interacciones afectivas y sociales.

La Gimnofobia o desnudez
Entre las fobias sexuales más comunes está, sin duda alguna, la de ver sus cuerpos desnudos. Tiene que ver con una cuestión directamente relacionada con la autoestima. En realidad, se idealiza tanto el cuerpo perfecto que se imposibilita enfrentarse con la figura real.

Generalmente, este tipo de personas buscan hacer el amor con ropa o con la luz apagada, donde no haya ninguna posibilidad de ser vistos sin nada de ropa.

Miedo a la penetración
Una de las fobias sexuales más comunes entre las mujeres que también incluye a los hombres homosexuales. Disfrutan de la previa y logran una atracción por su pareja, pero el miedo a ser penetrados es más fuerte.

En muchas ocasiones nunca se logra el coito y otras veces avanzan pero las consecuencias se traducen en dolores fuertes durante el coito productos de sus nervios. La tensión provoca que todos sus músculos estén contraídos y no logren disfrutar del momento.

El fetichismo
Hay quienes tienen una obsesión con los elementos que algunas personas utilizan para lograr mayor excitación. Es decir, el motivo de su temor excesivo está dado en la incorporación de elementos a la intimidad.

Entre los más comunes son los juguetes sexuales, prendas eróticas, entre otros. Lejos de sentir que aumentan el placer, para ellos se trata de productos que pueden hacerles daño.

Informe 21