El fútbol como escribió Eduardo Galeano es una pasión. Y eso se notó en una cancha de Tamaulipas, en México, donde tras la muerte del jugador Noé Acuña, sus compañeros decidieron hacer un homenaje y lo despidieron en la cancha, donde colocaron su ataúd para anotar un gol.

En las imágenes se observa a sus compañeros dando algunos pases hasta que finalmente uno de ellos golpea la pelota contra el ataúd donde se encuentra el cuerpo de Acuña y la pelota termina dentro de la portería.

Tras este acto todos sus compañeros se acercan a abrazar el ataúd, en tanto se escucha el llanto de los presentes.

“El fútbol es la única religión que no tiene ateos”, Eduardo Galeano