Gonzalo Prieto, concejal Alto Hospicio

Creo que el 2018 ha sido un año más ordenado para la administración del Alcalde Ferreira, hay más experiencia respecto al 2017. No es fácil administrar una ciudad con una larga data de una administración anterior que dejó déficit financiero y una serie de problemas administrativos que corregir, incluso sumarios y asuntos legales pendientes. El Alcalde debió hacerse cargo de la herencia de muchos problemas. Sin embargo, el 2019 deberá demostrar cuán capaces son de concretar proyectos propios, diseñados y presentados por la administración del Alcalde Ferreira, ya que eso justamente eso lo que evalúa la ciudadanía. En lo personal seguiré colaborando en impulsar buenos proyectos que permitan que la gente de Alto Hospicio viva mejor, y en eso es clave que todo el concejo municipal refuerce el trabajo de las comisiones y nuestro rol fiscalizador que son las atribuciones que nos permite la ley.
En lo político:
Los Alcaldes siempre están en una posición compleja, más aún con un gobierno que no es el suyo. Deben ser capaces de tener equilibrio para relacionarse con el gobierno y obtener los recursos necesarios para cumplir con las necesidades de las ciudades, pero al mismo tiempo no deben perder de vista que se relacionan con un adversario político y que éstos le competirán legítimamente.
Por ahora, no veo la articulación política que nos permitió ganar tres Municipios el 2016 en Tarapacá. Este año habrá que conversar mucho para resolver proyectos comunes y no sólo pura estrategia electoral. Las ciudades son el lugar donde la política se hace carne, podemos resolver problemas concretos y tener el contacto más directo con la gente, en ese mismo orden de cosas, necesitamos capacidad de gobernar con inteligencia, transparencia y lograr presentar proyectos concretos que le sirvan a la vida diaria de las personas.

Seguridad Pública, Salud, Vivienda, Educación y Desarrollo Económico Sostenible seguirán siendo los ejes en los que debe trabajar una ciudad, y allí Alcaldes y Concejales tenemos mucho que hacer.