EL MARTILLO

Berlines, cornetas. Helado, mojito cubano, huevos cocidos, papas rellenas, almuerzos, aros, pulseras, palmeras, líquidos, lentes, collares, juguetes, quitasoles, sombreros, seudo músicos, gritos y más gritos es lo que escuchas al momento de ingresar a la playa en Iquique.
Ni se te ocurra ir a playa Cavancha con el concepto de descansar o disfrutar un día recreacional, porque el griterío y sonidos de vendedores ambulantes hacen imposible reposar o tener espacio de relax en la playa.
Definitivamente hay que prohibir la comercialización de todo tipo de producto en las playas del litoral, sobre todo en el principal balneario iquiqueño, que es playa Cavancha.
Por qué, no se fomenta la creación, como era antiguamente, de dos o tres kioscos modernos a la altura que se merece este balneario y también a los que rodean esta playa, que tengan abastecimiento a los veraneantes que van a disfrutar de un día de playa.
A pesar de que la gente se reúne en este espacio veraniego para disfrutar momentos de descanso, hay que aguantar a estos ambulantes que lo único que hacen es molestar al respiro de cada persona que desea disfrutar de la playa.