Por NELSON MONDACA I.
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La madre naturaleza en Chile se manifiesta en toda su magnificencia a lo largo de nuestro angosto territorio. Los últimos fenómenos climáticos que arrecian por las regiones del sur y norte del país, nos ilustran de cómo grandes hectáreas de área verdes se consumen por el fuego, mientras en el otro extremo, el invierno altiplánico hace que los torrentes de los ríos destruyan todo a su paso y los pueblos del interior sufran el rigor del invierno de las alturas de la cordillera andina chilena.

Los días de calor y de altas temperaturas no ceden y el verano se convierte literalmente una verdadera caldera global. Asimismo, el invierno no pasa inadvertido, tras temblores y sismos, ataca con fuerza inusitada ciudades y pueblos, abriendo un portal de alarmas ilimitadas en la ciudadanía con justas razones.

Entender estos fenómenos en estos tiempos me resulta inoficioso, sobre todo cuando vivimos desde hace tiempo en un mundo que ama más la muerte que a la vida; el materialismo del mercado y los negocios, rehacen al hombre como un bien de consumo y forma parte de un número más en las catástrofes que causan los dioses mediáticos sobre la vida de nuestra naturaleza.

Las sociedades existentes son las llamadas a jugar un rol determinante en el cuidado de nuestro medio ambiente. Al girar las llaves del tiempo, nos damos cuenta que somos parte del día y la noche, de la luz y la oscuridad, del viento y el mar, del cielo y la tierra, de la luna y sol, todo lo cual, nos conecta y nos une al universo y al tiempo, que jamás se detiene.
Se requiere volver a pensar en las cuestiones básicas, con más fe y optimismo, aquí no se trata de culpar a otros de las tragedias que nos sucede. Indudablemente, a los dueños del poder económico y político, les corresponde asumir inteligentemente los desafíos y compromisos del siglo XXI. Sinceramente, creo que no harán nada y todo seguirá su rumbo trazado por la avaricia. Por ejemplo, la Casa Blanca, hoy por hoy, con Donald Trump a la cabeza siempre será la plataforma para aumentar el calentamiento global, aunque, cientos de huracanes y tornados golpeen las ciudades más emblemáticas de U.S.A. ¡Total más importante, en su agenda oficial está su visita a los damnificados y una declaración de reconstrucción! El tema de la conservación del planeta para este señor, se trata de un asunto de nacionalismo económico y político.

 

Esta semana la podemos catalogar muy difícil para nuestras autoridades. En este sentido las fuerzas de la naturaleza rompen con los tradicionales esquemas de las vacaciones. Hay que estar en el terreno rural desmembrado y quebrantado, estar al lado de quienes lo han perdido todo, hay miles de compatriotas que lo están pasando demasiado mal y que necesitan la solidaridad de todos los chilenos. En lo se pueda ayudar y de acuerdo a nuestras capacidades, no quepa la menor duda, ahí estaremos.

Para finalizar, las informaciones que circulan en diversos medios, hacen presagiar, todavía estamos lejos que las olas de calor amainen en nuestras costas. Los días de sol quemante continuarán sin mayores novedades, creo por varias décadas. El debilitamiento de la capa de ozono se hace notar, especialmente, en plazas, parques y lugares donde no existen árboles. A veces, la escasa sombra ya constituye un refugio privilegiado junto a una piscina contra el insoportable calor…