En nuestro país uno de los hechos que marca la historia de la prensa es la publicación de la Aurora de Chile, que nació el 13 de febrero de 1812; y vino a informar sobre el proceso de independencia de Chile de la colonia española. Si bien un año después se convirtió en El Monitor Araucano, la misma necesidad lo llevó a tocar temas, principalmente políticos y filosóficos como parte de sus contenidos.

A 207 años desde el nacimiento del primer periódico de Chile, vemos con preocupación la situación de la prensa escrita en el país, ya que de un tiempo a esta parte diversos medios de comunicación escritos han desaparecido por distintos motivos, y otros encontraron en internet el espacio para seguir sobreviviendo.

Con el cierre de diarios, periódicos, semanarios y revistas se afecta a los y las profesionales de las comunicaciones, quienes hemos tenido que reconvertirnos para continuar con el ejercicio de la profesión. Además, durante 2018 se dio un complejo escenario de desvinculaciones para los periodistas en la prensa escrita, medios de comunicación y servicios públicos, situación que preocupa no sólo por la disminución de puestos de trabajo, sino también por la precariedad laboral de la que somos objeto los profesionales de las comunicaciones.

La necesidad de informar, educar y entretener debe ser siempre la guía para todos y todas los que trabajamos en comunicaciones y periodismo. Sin embargo, el rol de informar, que es esencialmente el “deber ser” del periodista, hoy se ha visto conculcado con la proliferación de personas que, sin contar con una formación profesional, muchas veces desvirtúan la labor periodística.

Queremos aprovechar el Día de la Prensa para hacer un llamado a todos y todas quienes informan a través de las distintas y nuevas plataformas de la prensa, especialmente en redes sociales, a asumir el desafío y compromiso para informar y publicar con responsabilidad. Este trabajo no sólo debe publicarse de forma rápida pensando que es eficaz por su inmediatez, sino que debe mostrar acuciosidad, rigurosidad y la constante necesidad de contrastar la información con criterio y ética, a la hora de entregar los contenidos informativos.

De esta forma, profesionales y no profesionales de la prensa, contribuiremos a cumplir con el mandato de estar al servicio de la sociedad, los principios democráticos y los Derechos Humanos; evitando con ello banalizar la información con la difusión de imágenes y videos que, más que aportar al real sentido de informar a la comunidad, muchas veces tergiversan la realidad, causando caos y confusión, y relativizando el derecho de la sociedad a estar bien informada.

Consejo Regional Iquique/Colegio de Periodistas de Chile