JCN

Al día siguiente del Golpe de Estado de 1973 salió de su casa en busca de información sobre su hijo Humberto Lizardi. Lo vio por última vez en el Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique. Humberto fue fusilado por un consejo de guerra en octubre de 1973, su cuerpo nunca fue entregado. Solo el hallazgo de la Fosa de Pisagua en 1990 entregó algo de calma a Baldramina.

«Tito era tan amoroso, le recuerdo con tanto cariño. Era un joven bueno, de gran corazón, tranquilo, muy estudioso. Enseñaba filosofía, economía política y sociología en varios institutos, en la universidad daba clases de inglés, los domingos tenía cursos para grupos de obreros y por las noches para adultos en el Instituto Comercial. Su meta era enseñar y no le permitieron que siguiera con vida», recordó años después Baldramina Flores.

Durante los primeros años de la dictadura ‘Baldra’, como la conocen sus cercanos, dio el inicio a la creación de Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Iquique, que nunca bajó la bandera en defensa de los derechos humanos.

Baldramina es hija ilustre de Iquique. Hoy tiene 94 años y con mucha fuerza con sus libros y memoria para que no nos olvidemos de las víctimas de la dictadura militar.