Por NELSON MONDACA I.

Vivimos tiempos de inseguridad, de titubeos y de sospechas. Las incertidumbres en nuestra actual sociedad van de la mano en el amanecer del país. En la práctica es una tendencia generalizada que atraviesa todos los ámbitos humanos y sociales.
Rápidamente nos damos cuenta que somos tan fuertes como vulnerables, tan buenos como malos, fieles como infieles, honestos como mentirosos. En realidad, que cada persona siendo distinta, se siente atrapada en cada instante bajo la necesidad de tomar una decisión, sea ésta correcta o incorrecta. En mi opinión, lo único seguro es que se deben asumir las responsabilidades de nuestras determinaciones, sean las que fueran.

Después de todo no somos seres perfectos. Más sí tomamos razón que nos invaden ciertas culturas y somos formateados en nuestra forma de pensar, desde, que nacemos con el relativismo filosófico y el utilitarismo económico del capital. Detrás de estos conceptos y principios el valor de la vida o persona se mide según su poder e influencia social, de tener un tranquilo pasar hasta ser desechables. Es decir, predomina el dinero, la riqueza por sobre el bien humano y sus creencias religiosas, morales y éticas.

Bajo este contexto, vemos que se desenvuelven las distintas instituciones republicanas del país. Las grandes problemáticas que sacuden las estructuras del tejido social, condicionan los consensos y los acuerdos políticos. Entonces, tenemos que el gobierno del Mandatario, Sebastián Piñera, da cuenta pública con saldo a favor de su primer período presidencial con mayor crecimiento y empleabilidad contractual. Por su parte, la oposición retoma su crítica y centra su poder legislativo en cambios de nivel superior de desarrollo social anticipando un endurecimiento a los proyectos denominados “que no resuelven los problemas de fondo” y/o que favorecen “a las grandes empresas”.

Dicho lo anterior, dando vuelta la hoja, pasando velozmente al ámbito local, después de mi columna “Las mujeres son las personalidades olvidadas de nuestra historia” tengo que dar las gracias a las personas que les gusto el tema y me dieron palabras de aliento. Sin embargo, lo que me convoca en esta oportunidad y me asiste la obligación de referirme a unos de los actores intelectuales más relevantes de la Huelga de los Obreros Pampinos de 1907, como lo fue Sixto Rojas Acosta. También, su gran trayectoria educativa y académica ha sido poco difundida. Se conoce que estudio en la Escuela Santa María de nuestra ciudad, las humanidades en el Liceo Barros Arana de la capital y que culminó sus enseñanzas en el Instituto de Bellas Artes (Santiago).

Sixto Rojas A., a mi juicio es uno de los ciudadanos iquiqueños más destacados del siglo XX. No solamente por ser un hombre de intelecto brillante y luchador social, sino por su gran contribución a las obras de pintura en los lugares más emblemáticos de Iquique y oficinas salitreras en la era del “oro blanco” en el Norte Grande. Su obra artística trascendió la región de Tarapacá, porque, también llegó hasta Antofagasta.

Sixto Rojas A., nos legó una maciza cultura de imágenes vivas que se valora más en el mundo y a través del tiempo nos encamina a revivir la belleza de obras encantadas del pintor que preservan la historia del Iquique de antaño en sus mejores sueños.

“Nobleza obliga” dice un antigüo refrán, lo cual, significa que los iquiqueños tenemos una deuda con Sixto Rojas A., y por consiguiente su nombre debe estar presente entre las personalidades “NO OLVIDADAS”. En este caso, nuevamente el nombre de la Beca Educativa otorgada por la I.M.I., desde, el 2005 debe ser de don, Sixto Rojas Acosta. Espero, que no existan intereses políticos y personales que malogren la justicia por parte de nuestro Concejo Municipal. Confío en que consecuentemente se repondrá prontamente el nombre a este Beneficio municipal que está vigente…De todas maneras, hay mucho más por hacer en nombre en memoria de Sixto Rojas A.

*Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com