Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl/ Académico, Escritor e Investigador (PUC-UACh)

Mientras los médicos sigan viendo sólo enfermedades y olviden al enfermo como una unidad psicológica y social, serán simples zapateros remendones de la personalidad humana” (Dr. Ramón Carrillo, neurocirujano y neurobiólogo argentino).

El síndrome de Cushing, descrito por primera vez por el neurocirujano Harvey Cushing en el año 1932, es una afección que es provocada cuando el organismo está expuesto a un aumento excesivo de la hormona cortisol durante un largo tiempo, una hormona, cuya producción es responsabilidad de la hipófisis, una glándula perteneciente al sistema endocrino. Esta glándula de secreción interna estimula, a su vez, a las glándulas suprarrenales para que liberen cortisol en el cuerpo, como una respuesta del cerebro frente a condiciones o vivencias de estrés, así como también ante un nivel bajo de glucorticoides en la sangre, es decir, de aquellas hormonas que participan en la regulación del metabolismo de los carbohidratos y en la actividad inmunosupresora.

De acuerdo con los expertos y especialistas de la prestigiosa institución norteamericana Mayo Clinic, el exceso de cortisol en el organismo puede conducir a algunos de los signos distintivos del síndrome de Cushing: una joroba de grasa entre los hombros, aumento de peso en el abdomen, una cara redondeada y roja (“Cara de luna llena”), estrías gravídicas (o marcas por estiramiento) de color rosa o púrpura en la piel.

Cuando el síndrome de Cushing (o también hipercortisolismo) no es tratado de manera oportuna y a tiempo, este trastorno también puede generar las siguientes complicaciones: presión arterial alta (hipertensión), pérdida de masa ósea (osteoporosis), pérdida de masa muscular y diabetes tipo 2.

La enfermedad de Cushing, es una de las formas en que se presenta el síndrome, tal como se podrá advertir a continuación:

  1. El síndrome de Cushing exógeno, que es causado por un factor externo al organismo. Esto sucede, por ejemplo, cuando la persona toma corticoesteroides orales –o inyectables– en altas dosis durante un lapso de tiempo prolongado para controlar enfermedades inflamatorias, dolores articulares, artritis reumatoide, lupus, asma, bursitis, dolor de espaldas, etc. Este tipo de medicamentos –tal como la prednisona– tienen en el cuerpo el mismo efecto que el cortisol producido por el organismo.

  2. La aparición de un tumor canceroso en la corteza suprarrenal (carcinoma corticosuprarrenal), aún cuando poco frecuente, puede causar el síndrome de Cushing.

  3. El síndrome de Cushing ectópico, en que un tumor –que puede ser canceroso o no canceroso– que aparece en un órgano que, habitualmente, no produce ACTH (Adrenocorticotropic hormone, en inglés), comienza a secretar esta hormona en exceso, lo que ocasionará el síndrome de Cushing.

  4. Un tumor en la glándula hipófisis (adenoma hipofisario): en este caso, un tumor no canceroso de la hipófisis, ubicada en la base del cerebro, secreta una cantidad excesiva de ACTH, condición que estimula –en forma paralela– a las glándulas suprarrenales para producir más cortisol. Cuando se presenta esta forma del síndrome, se la llama “enfermedad de Cushing”. Se da con más frecuencia en las mujeres y es la forma más habitual del “síndrome de Cushing endógeno”.

Es preciso señalar, que el cortisol es una hormona que se genera cuando el sujeto se encuentra en situaciones estresantes, y es una sustancia que moviliza al organismo para preparar una respuesta de lucha o huida (Fight or flight response). El cortisol, asimismo, es la hormona responsable de regular la manera en que se metabolizan las proteínas, los carbohidratos y las grasas obtenidas de la dieta, en energía útil.

Los principales síntomas y signos del síndrome de Cushing son los siguientes:

  1. Aumento de peso y depósitos de tejido graso, especialmente alrededor de la parte media del cuerpo y la parte superior de la espalda, cara y entre los hombros (“joroba o giba de búfalo”).

  2. Marcas por efecto de estiramientos (estrías) de color rojo o morado en la piel del abdomen, los muslos, los senos y los brazos.

  3. Piel muy fina y frágil, con fácil formación de moretones.

  4. Lenta recuperación de heridas por cortes, picaduras de insectos o infecciones.

  5. Presencia de acné.

Las mujeres con síndrome de Cushing pueden presentar los siguientes signos y síntomas: vello corporal y facial más grueso o más visible (hirsutismo), períodos menstruales irregulares o inexistentes (amenorrea).

Los hombres, a su vez, pueden presentar: disminución de la libido, disminución de la fertilidad y disfunción eréctil.

Todo lo anterior, puede estar acompañado de: fatiga intensa, debilidad muscular, pérdida de control emocional, depresión, ansiedad e irritabilidad, presión arterial alta, dolores de cabeza y disminución de la masa ósea (una condición que puede provocar fracturas).

Finalmente, es preciso consignar, que aún cuando es poco frecuente, las personas pueden heredar la tendencia a padecer tumores en una –o más– de sus glándulas endocrinas, lo cual, afecta directamente los niveles de cortisol y termina por causar el síndrome de Cushing, en cuyo caso, se habla del “síndrome de Cushing familiar”, condición que no tiene absolutamente nada que ver con que esta enfermedad pueda transmitirse a otras personas por “contagio”, lo cual, sólo puede ser considerado como un absurdo y un sinsentido.