NELSON C. MONDACA IJALBA*

Al comenzar esos pensamientos al hilo de la visita del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a nuestro país efectivamente restableció la discusión interna entre la Moneda y los presidentes del poder legislativo, Senado y Cámara de Diputados. Ambos parlamentarios representantes del Congreso, se negaron a participar en ceremonias oficiales organizadas por el Gobierno.

La negativa de Jaime Quintana y la de Iván Flores, inmediatamente produjo convulsión en el ambiente político nacional. Diversos voceros del oficialismo criticaron en todos los tonos su desacuerdo y malestar generalizado por tal decisión.

Entre sus razones más importantes puedo enumerar tres: primero, esta visita válidamente era de carácter de Estado; segundo, se trataba de un Mandatario de un país que siempre fue un aliado de Chile en política internacional; tercero, que Brasil es uno de los principales socios comerciales de Chile en Latinoamérica. Entonces, la negativa de los representantes del Congreso, se consideraba un agravio y desaire ideológico a la dignidad del presidente brasileño.

Siendo verídico este guión, sin embargo, la ausencia de los representantes del Congreso no está fuera de los marcos legales y se encuadra ajustado plenamente a derecho constitucional. Cuando uno examina las citas, jurisprudencia y normas de la Constitución de nuestra República, puede tomar conocimiento que no existe infracción, delito o abandono deberes de los máximos representantes del poder legislativo.

También, ya sabemos que existe el Tribunal Constitucional, donde la mayoría de los miembros son positivos a los postulados de la derecha y por lo tanto sus fallos son favorables a las presentaciones de este este sector político. Esta es la alternativa que usualmente se utiliza, desde la vuelta a la democracia, para conservar la estructura de nuestra sociedad capitalista.

En justicia, el actuar del presidente del Senado y de la Cámara de Diputados, simplemente fueron consecuentes con el principio político por la cuales llegaron al parlamento. Son de oposición y el presidente Bolsonaro se encuentra en la línea más conservadora y extrema de la derecha en nuestro continente.
Por lo tanto, no pidamos peras al olmo. La gente común como yo, puede confundirse al respecto de este debate. Sin embargo, el tema es que no se puede obligar a un congresista, más allá del cargo que ostenta en dicha corporación, para asistir y participar ante otro político que defiende ideas absolutamente contrarias a la de los parlamentarios en cuestión.

La libertad individual aun ostentando los más altos cargos está por encima de una invitación del gobierno de turno. A mi juicio, el actual Gobierno debería mandar un proyecto de ley que corrija los actuales deberes del presidente del Senado y del presidente de la Cámara de Diputados. Entonces, estamos aquí en presencia de otro escenario. Esto significa un cambio a la Constitución y a sus reglamentos. En esta idea, podemos tener presente que en el caso que el Presidente de una de las Cámaras, sea del sector de oposición al Mandatario en vigencia, pueda enviar una delegación en representación del poder legislativo que corresponda, a fin, de las mismas convicciones políticas del Presidente de Chile. Y punto, no hay más que discutir.

*Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com