La pornografía sigue siendo un tabú en nuestra sociedad, a pesar del gran número de consumidores, y los que participan activamente en la misma suelen ser señalados y probablemente no lo reconocerán a viva voz.

Por otra parte, el mundo en el que vivimos nos obliga en muchas ocasiones a pluriemplearnos, y a veces las combinaciones pueden ser verdaderamente peculiares, como en el caso de la protagonista de esta historia.

Anna Cherry tiene un título en neurociencia. También es actriz porno y se graba en webcam. Nació en la antigua Unión Soviética, como ella misma revela en la revista masculina ‘Men’s Health’, pero se mudó a Estados Unidos cuando tan solo tenía 13 años.

«Desde que era niña me interesé mucho por el sexo», asegura. «Mis padres siempre han sido muy liberales en ese sentido y podía hablar con ellos cuanto quisiera de este tema. No obstante, también se tomaron mi educación muy en serio y nunca me faltó de nada. Es por ello que decidí ir a la Universidad de Memphis, donde conseguí mi título como psicóloga».

NEUROCIENCIA

Ahí fue donde comenzó todo. Se enamoró de la neurociencia (el campo de la ciencia que estudia el sistema nervioso), por lo que decidió especializarse en la misma. A su vez, conoció a su compañera de cuarto, que la propuso trabajar como modelo. Durante esa época también conoció a varios amigos con los que tuvo relaciones sexuales. «Una cosa que siempre me ha llamado la atención» explicó en una ocasión, «es hacerlo mientras me miran, tengo mi vena exhibicionista».

Entonces llegó la idea. Tenía problemas financieros así que se le encendió la bombilla: «¿Y si tengo sexo y pongo una cámara de vídeo?»: así es como comenzó con su novio de entonces. Así comenzó todo. No en vano llaman al sexo con cámara web «el porno del futuro«. Se trata de un mercado que funciona 24 horas al día y la gente puede grabarse desde sus propias casas sin tener que acudir a ningún sitio. En Rumanía, por ejemplo, son miles las mujeres que trabajan en esta industria y sus clientes son en su mayoría de Europa Occidental y Norteamérica. Es, en la actualidad, el sector que más está creciendo en el porno. Muchas chicas tienen en común el hecho de que son tituladas superiores y trabajan en otras cosas, pero por problemas financieros han acabado pluriempleándose.

PROPINAS

En estas páginas se pueden solicitar shows privados y enviar propinas, con una moneda virtual que se adquiere en la propia página. A Anna Cherry le gusta «el silencio que hay detrás de la pantalla. No siempre puedes ver al fan en línea, por lo que no sabes lo que está pasando. Probablemente está disfrutando tanto como tú, pero realmente no puedes saberlo y puede parecer un poco desconcertante».

«Generalmente quieren algo específico», añade. «A veces puedo hacer lo que quiero y otras son más específicos y me dicen: ‘Ponte de esta manera, date la vuelta, hazlo en esta posición pero enseñame tu trasero‘. Lo más memorable que me han dicho es que me pusiera un pañal». En total trabaja tres horas durante cuatro días a la semana.

Su familia lo sabe. «Siempre han sido muy comprensivos, así que se lo dije a mi madre cuando estaba en la universidad. Ya tengo el título, así que si puedo encontrar algún sitio donde trabajar con una beca sin duda lo haré. Disfruto de la neurociencia, pero también es divertido el porno, consigo dinero y además puedo trabajar desde casa. A mi madre le alivia que siempre lo haga con el mismo chico, que es con quien empecé y mi pareja. Supongo que tenía la idea de que iba a acostarme con muchos tíos diferentes con enfermedades sexuales, ese tipo de creencias y prejuicios que existen en la industria».

El Confidencial