Nelson C. Mondaca Ijalba

Cada año en forma tradicional los trabajadores en Chile y en el mundo conmemoran los trágicos acontecimientos de Chicago en EE.UU., ocurridos en 1886. Donde cuatro dirigentes fueron ahorcados, otros tres fueron encarcelados por largos años. Además, de uno que se quita la vida en la misma cárcel. La violencia legal ejercida por la clase dominante en el poder político en contra de los valientes dirigentes de aquella época, fue por haber encabezado la lucha por las ocho horas diarias de trabajo.

Han pasado 133 años, la situación en muchos lugares de nuestro planeta no presenta muchos cambios y la situación laboral de aquellos tiempos en varios sectores de la economía, actualmente son vestigios permanentes de relaciones de trabajo inhumanas.

Cruda realidad de los países más atrasados y en vías de desarrollo en pleno siglo XXI.
En nuestro país, queda bastante por hacer y avanzar hacia relaciones industriales modernas. Las posturas ideológicas que prevalecieron a comienzos del siglo pasado y durante del mismo, nos enfrentamos a los principales ejes del capitalismo salvaje, bajo un sistema de democracia y libertad.

Importa más la rentabilidad de la empresa, por sobre condiciones laborales de calidad, la inversión por encima de la protección medio ambiental, la maximización de las utilidades importa más que el bienestar de los trabajadores, etc. Toda la economía del país se vuelve como la adversidad avanzando a pasos agigantados que nos lleva a la incertidumbre del mañana. Entonces, se trabaja para envejecer sabiendo de antemano que vamos a morir en la miseria. A recorrer estos pensamientos, los cuantifico de este modo, que quien tiene un buen sueldo se olvida del otro trabajador más necesitado. Empíricamente, el individualismo triunfa sobre la solidaridad.

Tenemos jornadas laborales que dan curso a la destrucción de la familia, al egoísmo y a la sobre explotación. La jornada laboral de 45 horas ya es un asunto del pasado. Cumplir horario es solamente para decir que “se paga bien por no hacer nada” y que encontramos “trabajadores sacadores de vuelta”. Grueso error, el problema de fondo se tipifica un aumentar la productividad en función de la competitividad y punto. Más con los avances tecnológicos y robóticos.

Bueno, un día feriado en forma obligatoria según lo establece el Código del Trabajo. En forma general, se puede observar el cumplimiento a la ley. Hay ciertos lugares en el sector comercio en Iquique, especialmente, donde trabajan extranjeros que pasan por alto esta norma. Muchos inmigrantes no conocen esta regulación y sí algunos la conocen temen denunciarlas por temor al despido.

Un 1° Mayo de Mayo que siendo irrenunciable para el sector comercio del gran retail, centros comerciales, para los cines y restaurantes, no lo son. Existen otros negocios que también trabajan y otros por fuerza mayor. Una mano de obra que debiera en otras oportunidades ejercer este derecho al festivo. Al menos existe legislación que garantiza la protección al trabajador. Otra cosa muy distinta es guardar silencio y ser parte consciente de la violación de la ley por ganar unas monedas “más”. Los empleadores y empresas que tienen la cultura de la explotación, se manejan con planillas de bajas remuneraciones, en estos tiempos de incertidumbres políticas y de globalización del mercado laboral.

Marchas, actos, reuniones, convivencias de diferentes sindicatos, centrales de trabajadores y agrupaciones sociales, dan cuenta de la defensa de los valores humanos, del trabajo decente, por mayor empleabilidad y de sueldos dignos; son y fueron enarbolados por quienes continúan en la senda de los mártires de Chicago: Adolf Fischer, Albert Parsons, August Spies y de Louis Lingg, Samuel Fielden, Michael Schwab, Oskar Neebe. En Chile recordamos a los propulsores del movimiento obrero, Luis E. Recabarren, Elías Lafertte, Clotario Blest, Luis Figueroa y Manuel Bustos. Aún, saludar en esta fecha a todos los trabajadores y trabajadoras, a sus dirigentes, hombres y mujeres que representan al mundo laboral en sus demandas por un Chile más justo y con real participación en la construcción de su futuro.

*Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com