A pesar de tener muchas cosas en contra, como una ciudad no inclusiva, una educación poco amigable, Gabriel Zambrano de 26 años logró ser técnico en trabajo social. Gabriela, que muy pequeña perdió su visión, siente que se habla mucho de apoyo, inclusión a personas de capacidades diferentes, que a veces queda en el discurso. Y ella es un ejemplo, donde le ha costado tener una ocupación laboral.

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“No se trata que haya Teletón y todos felices”, ironiza Gabriela al comentar que faltan las facilidades para los no videntes, donde no se respetan las normas para discapacitados y si hay espacios para otras actividades.

“Hay lugares donde no se respeta el lugar de estacionamientos para discapacitados o simplemente no los hay, como por ejemplo, en la caja de compensación donde acudo, pero hay espacios para taxistas. Una tiene que estar con cuidado, ya que las veredas están malas o simplemente hay obstáculos, letreros que no están bien puestos”.

– Desde hace años se habla mucho de inclusión, en especial en los servicios públicos…

– Lo intentan, pero no se da concretamente que haya un ambiente ameno con respecto a la condición de discapacidad que uno presenta… A veces, cuando te indican un lugar, te dicen para allá, pero no te señalan si es a la derecha y no te dicen como llegar, que son cosas básicas. Para mi lo ideal sería que se capacite a las personas, por ejemplo, se le haga haga hacer trámites a una persona en silla de ruedas o vendarle la vista, para que realmente se ponga en los zapatos de nosotros. Y desde ahí, hacer un ambiente más inclusivo.

-¿Y en los supermercados hay apoyo?

– Hubo un tiempo que se habló de rotular los productos, eso significaba que había que colocar en los envases lectura en Braille a qué correspondía ese producto. Acá yo pregunto y me dicen no se puede. No te dan argumentos.

– ¿Qué dificultad tienes en las calles?

-De repente te encuentras con gente que no da la confianza que, se supone debería darte.

-¿Pero cuál es el camino para buscar soluciones?

-Deberían profundizarse los apoyos, hay derechos reconocidos a nivel internacional, Que las personas se pongan en nuestro lugar y diga ‘lo hice y me costó’.

-Gabriela ¿Quién está fallando?

-Está fallando el usuario en situación de discapacidad por acostumbrase a que se le cierre las puertas. Y un aspecto, que no es menor. La familia, a veces, que te victimiza mucho o te culpa mucho. Por todas partes tiene que equilibrarse esto. No se trata que haya Teletón y todos felices, se trata que haya educacional real para la personas y las instituciones. Desde los jardines hasta el periodo universitario. Cuando se enfoque el tema inclusivo, no va a ser necesario una Teletón o una medida paliativa, que dura solo una par de horas o días. Falta una educacional real que profundice la igualdad de oportunidades.

-¿Cómo fue tu etapa estudiantil?

-Yo estudié en básica, la escuela Paula Jaraquemada con un proyecto de integración, de primero a quinto. En sexto y séptimo, fui a la Academia Tarapacá. Ahí se prometió integración, pero no se hizo. En Octavo volví al Paula Jaraquemada, escribía o grababa. Las clases de artes visuales, mi mamá me enviada un dibujo marcado con silicona y ahí trabajaba. En Matemáticas eran operaciones básicas, todo fue de esa manera.

-¿Y en la media?

Estudié en el colegio A-7 (liceo Bernardo O´Higgins) , donde no había proyecto de integración, pero nunca faltó el apoyo de los compañeros y profesores.