Nelson C. Mondaca Ijalba*


En cada 21 de Mayo, los chilenos recordamos a los Héroes del Combate Naval de Iquique. Para nosotros los iquiqueños tiene una relevancia mayor. Pueden pasar los años, ver el paso de los vectores del tiempo, también vivir un cambio cultural y ser actor de una ciudad que crece junto al maravilloso océano pacífico, de alguna manera puede afectar el justo reconocimiento a esta gesta heroica del capitán Arturo Prat y sus valientes marinos.

Además, si tenemos en cuenta que vivimos en medio de un mundo totalmente interconectado, del desarrollo de increíbles armamentos bélicos y de poderosas armas destructivas, entonces, hablar de un acontecimiento que ocurrió hace 140 años, puede ser catalogado como un viejo empecinamiento por mantener viva la memoria de un pueblo que no quiere olvidar su pasado. Mirar la historia desde esta perspectiva es un craso error.

Lo más fértil, lo más grandioso y maravillosamente eterno del 21 de Mayo de 1879, son los valores y virtudes de quienes fueron parte del Combate Naval en la rada norte de Iquique. En circunstancias adversas y absolutamente disímil entre la corbeta Esmeralda y el acorazado Huáscar. El escenario de los dos barcos chilenos de antemano presagiaba un destino de dolor y sacrificio. Para suerte de Chile, la goleta cañonera Covadonga encontró la victoria sobre la Independencia.

Los héroes son inmortales porque sus acciones se elevan sobre una conducta normal y cumple, sus deberes logrando una hazaña, donde, el ejemplo es la entrega total, en este caso al servicio y amor a la patria. Inspiran lo mejor del ser humano, incluso dando la vida en cumplimiento de sus responsabilidades y deberes.

Creo no equivocarme, cuando en nuestros mozos años de estudiantes en cursos básicos, el máximo tributo al heroísmo de Arturo Prat y sus marinos, era participar en el tradicional desfile escolar, días antes del 21 de Mayo. Era emocionante y motivador de profundos valores.
Nuestros profesores y maestras, que nos orientaban en el conocimiento del Combate Naval de Iquique, cultivaron en forma integral las mejores enseñanzas del conflicto de Chile contra la alianza de Perú y Bolivia. Sin exacerbar el inmaculado patriotismo y humillar al enemigo con un lenguaje soberbio y altanero.

Recapitulando un momento la historia a bordo de la Esmeralda, en esos instantes de nerviosismo al máximo, de alta presión sicológica, saber que se enfrenta a un buque de guerra imposible de vencer por su enorme capacidad bélica, entonces, las palabras del comandante Prat, surgen del alma y su valentía se registra en la gloria de la Armada Nacional “Muchachos: La contienda es desigual, pero, ánimo y valor. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que no sea ésta la ocasión de hacerlo. Por mi parte, os aseguro, que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber”.

En el epilogo de la presente columna, no puedo dejar de mencionar que tiene una importancia destacada, al igual que el vigía de la Covadonga cuando gritó “¡Humos al norte!”. Me imagino que algo similar ocurre cuando un presidente de Chile se hace presente para esta fecha en nuestra histórica ciudad. El año 2000 lo hizo Ricardo Lagos. Este 21 de Mayo del 2019, bien lo conmemora y cumple su palabra el presidente Sebastián Piñera.

*Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com