Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico, Escritor e Investigador (PUC-UACh)

La primera obligación de una persona es ser feliz, y su segunda obligación, es hacer feliz a los demás” (Mario Moreno, “Cantinflas”, actor cómico mexicano).


De acuerdo con las investigaciones y escritos de la Dra. Susan Forward, aquellas personas que utilizan la táctica –o “metodología”– del chantaje emocional en sus relaciones de pareja, suelen ser sujetos posesivos, inseguros, controladores y agresivos, que tienden a hacer sentir culpables a los demás. Lo que hace este tipo de individuo, es valerse del miedo, la obligación y la culpa para manipular de manera bastante vil a sus parejas, sea que se trate de una mujer o de un hombre.

El chantaje emocional consiste en presionar a la pareja para que actúe, diga o piense de una determinada manera, aunque vaya en contra de los principios, voluntad y deseos de la persona chantajeada.

En función de lo anterior, tenga usted muy presente la siguiente acotación: si su pareja actual sólo se esfuerza en encontrar –y “tirarle en cara”– sus defectos y debilidades, busque la forma de alejarse de este sujeto de la manera más rápida y lo antes posible, ya que dicha persona está tan ocupada en encontrar en usted una gran cantidad de defectos que no tendrá tiempo alguno para encontrar y hacerle ver todas las virtudes y fortalezas que usted tiene.

Algunas frases típicas de estos sujetos son las siguientes: “Si me dejas, mi vida no tiene sentido”, “Sin ti, no soy nada”, “Yo he hecho todo por ti, pero tú eres egoísta e insensible”, “Si cruzas esa puerta y me abandonas, me mato”, “Si continúas con lo mismo, te haré la vida un infierno”, etc.

Las consecuencias que tiene este tipo de manipulación –o chantaje emocional– sobre la relación de pareja son variadas, y logran que aquel vínculo que debería estar basado en el afecto y en el amor, se convierta en una relación agresiva, malsana, llena de rencores y muy poco satisfactoria.

En función de lo que señala la psicóloga Susan Forward en su libro “Chantaje Emocional”, existirían cuatro perfiles clásicos del “chantajista emocional”, quienes utilizan diversos métodos y estrategias con la finalidad de conseguir lo que quieren, basados en el hecho de que estos sujetos conocen los “puntos débiles” y más vulnerables de las personas que los rodean:

  1. El chantajista castigador: sus armas preferidas son la amenaza y el castigo. Este tipo de individuos dicen a sus parejas exactamente qué es lo que quieren de ellas, señalando las consecuencias en caso de no responder de manera adecuada a sus demandas.

  2. El chantajista provocador: sus métodos preferidos son la persuasión y las promesas, ofreciendo a su pareja obsequios, regalos y decenas de generosas promesas (que nunca cumple), pero a cambio exige que se acate su voluntad y la totalidad de sus exigencias.

  3. El chantajista autodestructivo: sus armas preferidas son la autoflagelación y la intención de provocar sentimientos de culpa en su pareja. Este tipo de sujeto amenaza constantemente con hacerse daño a sí mismo(a), si es que no se hace lo que él o ella quiere.

  4. El chantajista que se hace la víctima: la estrategia preferida de este tipo de individuos es causar sentimientos de compasión en su pareja, aparentando una suerte de falsa “timidez”, ya que tienden a mostrase ante los demás como personas totalmente indefensas, logrando que la pareja adivine qué es lo que desea y que se sienta responsable de satisfacer las exigencias.

Se ha identificado un quinto perfil llamado el “chantajista agresivo”, quién resulta ser uno de los chantajistas emocionales más peligrosos, por cuanto, los rasgos y características de su perfil deberían indicarle a la pareja la necesidad de alejarse y abandonar cuanto antes a este tipo de individuos, a raíz de las siguientes nefastas “cualidades”: 1. Es autoritario, rígido e inflexible, pero exige a los demás perfección. 2. Muestra tendencia a ser prepotente, abusando de su poder y de su aire de superioridad. 3. Controla a su pareja a través de la manipulación directa. 4. Es incapaz de reconocer sus errores. Incluso los niega cuando alguien se atreve a señalárselos. 5. Proyecta en los demás sus propios defectos. 6. Muestra tendencia a justificar todas sus acciones utilizando diversos pretextos o bien, culpando a otros. Este tipo de sujetos muestra varias de las características y cualidades que también tienen los llamados “vampiros emocionales”, individuos a los cuales no hay que darles cabida en la vida de uno.

Hay que tener muy en cuenta, que cuando se utiliza el concepto “manipulación”, dicha manipulación se manifiesta abiertamente a través de factores como: el sexo, los hijos, el dinero, el uso de la violencia y la generación en el otro de emociones negativas, como la culpa.

Cuando se analiza más de cerca el significado de estos factores, se advierte lo siguiente:

1. Cuando se usa el sexo como pretexto de manipulación, lo que hace la persona chantajista es negárselo a su pareja, siendo las mujeres las que más usan este “método” como forma de control y manipulación.

2. Cuando el tema gira en torno al dinero, lo que hace el chantajista es restringirlo o no darlo a la pareja, a menos que éste reciba a cambio lo que quiere o lo que anda buscando.

3. Cuando se trata de los hijos, lo que hacen estos sujetos, es usarlos para ponerlos en contra de la pareja, o también –en el caso de las mujeres– para obligar a los padres para que hagan lo que ellas quieren.

4. Cuando se utiliza el miedo, la violencia o el hacer sentir culpable al otro, estas fórmulas se explican por sí mismas y generan en la pareja un ambiente tenso y muy difícil de soportar.

A final de cuentas, la razón para estar juntos ya no gira en torno al amor, sino que en definir en esta guerra sin cuartel, quién controla el poder en la relación, siendo frases como “Tú eres el causante de mi infelicidad” o “Hay muchas otras personas afuera que me darán lo que tú no me das”, las más suaves en este tipo de relación, una relación que se ha vuelto tóxica e insalubre.

Digamos, finalmente, que cuando se ha instalado el chantaje emocional en la pareja, es poco probable que ambas personas se den cuenta del gran daño que ello les está provocando, por cuanto, el vínculo afectivo se vuelve frío, opresivo, distante, agresivo y poco satisfactorio para ambos, derivando esta situación en lo que se ha dado en denominar como la “guerra de pareja”, donde abundan las discusiones, las amenazas y los tira y afloja para ver quién gana o pierde en cada pelea. Lo que nadie parece haberles dicho, es que en esta contienda de pareja ambos pierden por igual, y si hay hijos de por medio, la situación es aún mucho peor.