Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico, Escritor e Investigador (PUC-UACh)


Un padre le dice a su hijo: “¡Ten cuidado por dónde caminas hijo!”. El hijo le responde: “Ten cuidado tú, recuerda que yo sigo tus pasos”.

Un estudio realizado por la Sociedad para la Investigación del Desarrollo del Niño, en Estados Unidos, comprobó el gran impacto positivo que tiene la presencia de los hombres en la crianza de los hijos, logrando demostrar que la participación masculina en el hogar permite que los niños desarrollen en forma más temprana sus actitudes y habilidades cognitivas, tales como su capacidad del lenguaje, comprensión, resolución de problemas, procesamiento de la información, etc.

Varios pacientes me han confirmado con sus historias familiares el positivo efecto que ha tenido en sus hijos varones, cuando el padre se involucra personal y directamente en la crianza del menor. En uno de los casos, la madre relató, que su hijo había logrado en cuatro meses, los avances que el colegio, fonoaudiólogos y psicopedagogos no habían podido alcanzar en un año de trabajo con el niño. Ello, gracias a la diaria presencia y preocupación del padre en torno a su hijo.

Es más. La investigadora jefa del estudio, Stephanie Somerville, de la Universidad de Michigan, constató que en el caso de los menores de familias de escasos recursos, la participación de los papás en la crianza de los niños puede ayudar a reducir la brecha relacionada con el conocimiento y el manejo del lenguaje, al compararlos con niños que pertenecen a un estrato social más alto y que tienen acceso a una educación de mejor calidad.

Uno de estos estudios investigó durante varios años el comportamiento que tuvieron 290 papás y mamás con sus hijos de dos a tres años de edad, mientras realizaban actividades de juegos con ellos, donde los expertos observaban y grababan las interacciones que se producían entre ellos, conductas tales como: si había muestras de amor hacia el menor, si las relaciones eran estimulantes y cariñosas, o bien, si éstas eran distantes, frías o severas. En base a estas miles de observaciones, los especialistas determinaron las ventajas que se producían en la cantidad de vocabulario y desarrollo intelectual que tenían aquellos menores que mantenían una relación cercana con su papá.

Se determinó, asimismo, que cuando los papás se involucraban en la crianza de los hijos, la visión del mundo de estos niños –sobre todo cuando eran más grandes– era mucho más amplia y diversa, por cuanto, estos “papás involucrados” aportaban a la socialización del menor y a la ampliación de la cultura de los niños, especialmente, cuando los llevaban a realizar actividades de camping, a visitar museos, o cuando les hablaban de temas contingentes relacionados con el deporte, el arte, la política o la educación.

Algunos de los beneficios directos que entrega la participación del papá en la crianza de los hijos son los siguientes:

  1. Aumenta la visión y entendimiento que el hijo tiene del mundo, ya que el papá incorpora nuevos enfoques, juegos y temas de conversación en su relación con el niño.

  2. Mejoran el lenguaje y las capacidades intelectuales de los niños.

  3. Mejora la socialización del menor al compartir con el adulto diversas actividades: leer cuentos, practicar deportes, jugar fútbol, salir a pescar, etc.

  4. Los niños con papás más cercanos se distancian en forma más positiva de la figura materna, incorporando nuevas formas de ver el mundo, es decir, se produce una sana separación del estrecho vínculo que mantiene el hijo con la madre.

  5. Los niños logran mejorar su capacidad de atención y de aprendizaje, incrementando su velocidad para aprender.

  6. Redunda en una mejor calidad de la relación entre la mamá y el menor, adquiriendo el niño un mayor grado de autonomía y seguridad en sí mismo.

  7. Cuando ambos padres se involucran y se preocupan de la crianza de los hijos, hay menos comportamientos de sobreprotección, así como de conductas de distanciamiento afectivo, lo que a su vez, redunda en menores posibilidades de que sus hijos, posteriormente, busquen iniciarse en forma prematura en el consumo de drogas, ingesta de alcohol o caer en conductas agresivas, rebeldes y/o delictivas.

Resulta relevante señalar, que no sólo los padres biológicos juegan un rol en el desarrollo del niño, sino que también lo puede ser el apoyo que brinda un abuelo o un tío, quién se puede convertir en un referente y figura significativa para el niño, generando un impacto positivo en su crianza. En este caso específico, se trata de un abuelo o de un tío que hace las veces de papá, quién cuida, quiere y acompaña al niño en su proceso de desarrollo y crecimiento.

Finalmente, sólo resta destacar la importancia que tiene el hecho que los papás acompañen a sus hijos en la etapa de crianza, y que compartan, jueguen y conversen con ellos y, por esta vía, aprendan a reconocer lo que realmente pasa y les sucede a los niños, así como también, interiorizarse de aquello que realmente necesitan los menores de sus padres.