Gilda Vilches es parte de las comunidades tarapaqueñas que rechaza la Consulta Indígena promovida por el Gobierno. Aunque trata de mantener un bajo perfil, su visión es profunda sobre el choque cultural impuesto desde hace siglos. Gilda, desde su mirada, formula un llamado a que se respete a las comunidades, en especial la cultura andina que algunas veces es tomada sin respetar la esencia de la misma, siendo algo chocante para las comunidades.

MARISOL MUÑOZ ROJAS


Es camiñana de nacimiento, ahora vive en la comuna de Alto Hospicio, desde donde participa en las movilizaciones en contra de la Consulta Indígena que impulsa el Gobierno: “Mis raíces indígenas son de Isluga, porque en Isluga está toda mi familia, un pueblo que se llama Ancuyo de la comuna de Colchane. Mi apellido es autóctono de la etnia aymara, como Challapa o Choque pero bien el mío es Vilches, es un apellido que se indigendizó, pero todos nos sentimos indígenas al cien por ciento. Vivimos nuestra cultura, costumbre y todo lo conlleva la cosmovisión que nos representa”.

-¿Qué te impactó más al llegar a la ciudad?

-La discriminación, acá con el tema de las mineras vino gente del sur y muchas veces por desconocimientos o ignorancia. Nos tildan de peruanos o bolivianos, sin saber el significado de la palabra paisano o indio. Si lo ves en el diccionario, esas no son palabras despectiva, pero es la connotación mala que le dan.

-¿Crees que al ciudadanos común le cuesta entender cómo viven y la forma de ser de las comunidades?

-De donde soy, de donde es mi familia, se vive la cultura a pesar de estar acá en la ciudad. Nosotros pensamos que el hombre y la mujer somos complementariedad, aquí en la ciudad son más liberal o lo ven de otra forma. Cada uno puede andar por su lado, en cambio como lo practican mis tías, sus hermanos y mis abuelos, la mujer debe estar al lado del marido, a veces no calza dentro de las culturas. A una la crían para vivir en una visión distinta, una tiene que tener una adaptación del cómo se vivía. Mi cultura habla de una cosa y la iglesia habla de otra, ahora cuadro muchas cosas como las fiestas patronales. Hay que buscar información, porque en los jardines, colegios universidades no te enseñan. Muchos no tienen identidad, provenimos de un pueblo milenario.

-¿En tu educación formal viste algo de la cultura de las comunidades?

-En la media hubo una apogeo de los centros culturales, los compañeros nos dieron talleres de música, cultura, era una experiencia enriquecedora, una especie de rescate y difusión de la cultural. Estamos siendo parte de un movimiento que se está formando en base al rechazo de la consulta, somos un grupo de hermanos y hermanos que la visión de la vida nos hace tener ligados los acontecimientos. Me gustaría que podamos trabajar con jóvenes de los liceos e impartirles talleres por personas de nuestras comunidades que impartan sus conocimientos

-¿Que es el territorio?

-Se puede llamar territorio o se puede llamar tierra, pero para nosotros vivir en comunidad es entrelazar la vida con la crianza de llama, el siembra de la quinua. La crianza de llamas, no es así como se ve en otros lado que se cría y se comercializa, aquí no se les ciudad y se les trata con cariño tenemos cantos para ellos y para la quinua también tenemos canciones que se cantan en épocas determinadas. Nosotros queremos cuidar esto, para que vida en comunidad prevalezca nuestros hijos y nietos vivan como nosotros pudimos vivir

-¿Y cómo te ves el en medio en el que habitas?

-Quizás si yo no hubiera vivido en Camiña no vería la vida así pero así. Yo me siento conforme con la personas que soy, con la visión que tengo de la vida y no creo ser egoísta al oponerme a a que haya Consulta indígena, que los terrenos se dividan o se comercialicen, se privaticen…es lo que va a pasar. Lo primero que se hizo se privatizó el agua, ahora se quiere extraer y ser dueño de las tierras. Ese es el motivo que de tanta urgencia que la consulta sea aprobada. Nosotros tenemos mucho que perder, pero estamos dando la lucha la batalla y no quedarnos de brazos cruzados. Ver cómo nos exterminan, nos despojan, nos quitan nuestra identidad estamos haciendo algo.

-Es decir las nuevas generaciones de las comunidades no están dormidas…

-Nuestra lógicas, quizás apunta, que no seamos un pueblo dormido o ausente, que se trató de mantener silenciados, simplemente éramos un pueblo que se mantuvo en cautela. Muchos jóvenes hoy día son abogados, ingenieros, profesores. Creo que toda esta calma o pasividad que se vivió durante años nos ha servido para que los jóvenes de las comunidades pongan disposición sus conocimientos a una sola causa.