Maggie, Lina y Sloan son tres mujeres reales descritas por la escritoria Lisa Taddeo en su primer libro ‘Three Women’. Los detalles de cada una de sus historias son tan increíbles y hermosos que incluso parecen inventados, pero no es así. Emoción, recuerdos de la infancia, amor, romanticismo, anhelos, sexo y secretos oscuros son los ingredientes que encontrarás entre sus líneas.

Cuando hablamos de relaciones sexuales no lo hacemos del tema en sí sino de la suma de todos los encuentros que hemos tenido, los traumas de la infancia, la relación con el cuerpo, las inseguridades más profundas… abarcando todo de una manera que pocos temas lo hacen. La sexualidad es algo que le interesa a todo el mundo.

Este libro es un viaje profundo y personal con historias íntimas y conmovedoras. A veces resulta desconcertante que esté escribiendo desde la perspectiva de tres féminas reales, con vida y sin ficción. Son conversaciones que pintan un retrato hiperrealista y desgarrador que muestra cómo es el sexo fememino. «He pasado ocho años con ellas y lo que quiero es transmitir verdades vitales sobre el deseo de las mujeres», asegura en ‘Cosmopolitan’.

A lo largo de la historia, los hombres han roto los corazones de las mujeres de una manera particular. Aman, se cansan y pasan semanas y meses retirándose sin hacer ruido y sin volver a llamar», escribe en el prólogo. La autora ha estado ocho años investigando y escribiendo sobre ellas en lo que la crítica de EEUU ha clasificado como «un clásico instantáneo del feminismo». Se convirtió en su amiga, en su confidente y ha querido detallarlo todo a través de los distintos entornos, edades y clases sociales, cada una con sus problemas y relaciones particulares.

Sin víctimas ni seductoras

«Las historias en las que el deseo era algo que no se podía controlar, cuando el objeto del deseo dirigía la narrativa, allí fue donde encontré el mayor esplendor, el mayor dolor. He querido retratar a las mujeres de forma cotidiana, enseñando los deseos que las motivan», explica a ‘The Guardian’. A pesar de haberse gestado mucho antes del movimiento #MeToo, la obra llega en un momento en el que la sociedad empieza a concienciarse sobre el feminismo.

«Hay un elemento de no querer que otra persona, y específicamente una mujer, satisfaga sus deseos más profundos. Una de las cosas que más interesante me resulta es por qué nos enfadamos cuando otras personas consiguen lo que quieren, si no tiene nada que ver con nosotros, ¿por qué tenemos esa especie de miedo?», continúa. En sus páginas hay muchas relaciones sexuales, pero es su parte del deseo la que llena sus párrafos de profundidad.

Unidos por el deseo

La autora asegura que ambos sexos se guían por lo mismo: el miedo a perder el deseo o a una persona. No hay que juzgar si nunca has sentido lo que la otra persona y lo peor de todo es lo que lo hacemos continuamente. Hombres y mujeres se atreven a realizarlo a través de todas las preferencias sexuales. Nadie es patético, solo proyectamos nuestro pasado y miedo en los demás.

«Para mí, el sexo y el dolor son básicamente los componentes básicos de todo lo que sabemos. Creo que es extraño no estar interesado en el deseo o la codicia. Me preocupa que la gente juzgue a las mujeres. Y espero que la gente sepa que no estoy generalizando. Tengo muy claro que estas son tres historias específicas y que no todo el mundo es igual. Espero que la gente vea la forma en que ha juzgado a los demás y la manera en que el resto también lo hace, porque creo es algo que le ocurre a todos».

El resultado de esta obra es simplemente una confirmación de la hipocresía del matrimonio heterosexual, las cicatrices psicológicas, la violencia que puede soportar una persona y la persistencia de la desigualdad de género.

EL CONFIDENCIAL

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