“Con la mismísima ex basquetbolista que da nombre a la institución, quien llegó especialmente para esta ocasión, el CLUB SOCIAL Y DEPORTIVO «NATACHA MÉNDEZ» celebró sus 51 años de historia y que ya cuentan con una remozada sede”, es parte de la información que escribió el municipio de redes sociales.

Natacha Méndez fue figura nacional e internacional del basquetbol. Sus inicios fueron ene le club Puerto Montt, luego campeona con Famae en 1948. Salta al sudamericano de Lima en el año 1950. En ese evento es coronada reina del torneo.

“En la Plaza de Toros de Acho, el público me había hecho su regalona desde el desfile inaugural. Se elegía la reina del torneo y pensé que iba a ser la colombiana Panchita Zavala, que era estupenda, pero gané yo. En la final tocaron una marinera, bailé una cueca en agradecimiento, me ovacionaron y el Presidente de la República, general Manuel Odría, pronunció que yo era la novia del Perú y me regaló un hermosísimo collar de perlas”, recuerda Natacha en una nota de Chomsky.

Natacha Méndez cautivó el corazón de los chilenos y chilenas hace casi sesenta años. Luego de terminar su carrera de basquetbolista, llegó a la Televisión donde fue la iniciadora de las clases de gimnasia por TV. En los años 80 se integra a Sábados Gigantes de Canal 13, donde realiza nota para el espacio que animaba Don Francisco.

“Con tres hijos, ocho nietos y siete bisnietos, Natacha se dedica a la pintura y a escribir en un taller literario. En 2014 publicó en Letras junto al mar un encuentro privilegiado que tuvo en la arena de Iquique en los años 50: “Estábamos muy abrigadas y al sacarnos los gorros, la reconocí: ¡Violeta Parra! Ella me dijo: ‘¡Natacha Méndez!’ Fue una sinfonía en la playa”, sigue el relato de Chomky.

En 1968 en Iquique se funda el Club Social y Deportivo “Natacha Méndez”. Agrupación que cumplió 51 años junto a la misma inspiradora del nombre de la agrupación.

PELÉ

En 1967 se hallaba en Santos, Brasil, y cruzaba del hotel a la playa. Un día atravesó sin mirar y un Mercedes Benz la golpeó en la cadera derecha y la hizo caer. “¡Era Pelé! Quiso trasladarme a una clínica, pero le dije que no era necesario. Ofreció llevarme donde yo quisiera. Le señalé que le saldría duro, porque me acompañaban 36 personas: las selecciones femenina y masculina de vóleibol que competían en un sudamericano y mi marido, Antonio Corral. ¿Cuál es el problema?, me contestó. Todos pasamos un día maravilloso en la casa de Pelé”.