El 13 de agosto de 1868, frente a las costas de Tacna (Perú) un terremoto de magnitud 9,0 en la escala Ritcher dejó más de 600 muertos en toda la costa peruana y chilena. El movimiento sísmico, conocido como el Terremoto de Arica, produjo un posterior tsunami con olas que registraron los 18 metros de altura y arraso con la ciudad de Arica, peruana por aquella época.

En Arica, que actualmente pertenece a Chile, en aquel momento vivían más de 2.000 personas y fue la ciudad que recibió el mayor impacto del terremoto y posterior tsunami, aunque afectó a toda la costa sudamericana del Pacífico. De acuerdo con los registros de la catástrofe solo en Arica el terremoto dejó 300 personas fallecidas y grandes daños materiales.

La ciudad no recibió ayuda hasta tres semanas después, primero desde la ciudad de Tacna y después directamente del gobierno peruano, que se encargó de planificar la reconstrucción de Arica donde se estimó que más del 85 por ciento de la ciudad fue destruida.

Moquegua, otro de los pueblos afectados, informó al día siguiente del terremoto de los daños que habían sufrido a través de una carta dirigida al prefecto general.

«Los movimientos de tierra fueron tan recios y repetidos que no ha habido casa que haya podido resistir, templos, hospital y colegio todo ha quedado derribado, incluso el reloj público (…) Las pérdidas son de pronto incalculables y muchos años pasarán sin poder recuperarse, nótanse igualmente en el comercio perjuicios de gran consideración», rezaba el escrito.

Respecto a las víctimas, la carta apuntó que «lamentablemente no es posible por ahora fijar el número de las que habrían perecido en las casas derribadas, pues no existiendo en la policía una fuerza competente, no se ha podido levantar los escombros, además de que los movimientos de la tierra hasta ahora mismo se repiten amenazándonos mayor ruina».

La carta finaliza con una petición de dar a conocer al Supremo Gobierno lo que pasó en Moquegua y que de ese modo se aliviase del pago de la contribución semestral, ya que lo juzgaba como «imposible».

En el centro y sur de Chile también se registraron marejadas, siendo la ciudad de Constitución, en la región del Biobío, la más afectada. La fuerza del terremoto produjo además crecidas en el mar en países tan alejados como Australia y Nueva Zelanda.

SE REPITE LA HISTORIA
Nueve años más tarde, el 9 de mayo de 1877, Arica fue nuevamente asolado por un gran terremoto y un tsunami de características similares. En la ciudad de Iquique, según los registros, el movimiento telúrico tuvo una duración de dos minutos, lo que produjo un incendio que consumió gran parte de la zona sur de la ciudad.

Lo que quedó en pie de la ciudad, fue destruido por la posterior acción del mar. También, el principal puerto boliviano de la época situado en Chile, Cobija, que se estaba recuperando del terremoto anterior quedó prácticamente borrado del mapa.

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