Desde hace dos semanas el fuego consume el Amazonas y han sido las alertas de algunos ambientalistas las que han puesto el grave escenario en el foco de los medios, lo que ha hecho que se compare con la amplia cobertura que se dio al incendio de la catedral de Notre Dame, en París, en abril pasado.

La situación no es menor, pues entre enero y el 19 de agosto se han registrado 72.843 focos de incendios forestales en Brasil, un 83 % más que en el mismo período del año pasado, según el Programa de Quemas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

Los incendios en la Amazonia se deben a las quemas provocadas para deforestar un terreno, con el objetivo de convertirlo en área de pastoreo, o para limpiar áreas ya deforestadas, generalmente en la temporada seca, que debe acabar dentro de dos meses.