El rol de la mujer hasta el Siglo XX era solo relegado a ser una jefa de hogar o dueña de casa, como se denominaba. “La mujer de clase alta estaba consagrada, aún, al ámbito privado del hogar: muy pocas se atrevían a estudiar en la universidad; los casos de Ernestina Pérez”, relata el profesor Rafael Gumucio en su obra “Belén de Sárraga, librepensadora, anarquista y feminista”.


Belén de Ságarra, nacida en España en 1873 pero nacionalizada mexicana fue una periodista, activista, feminista y libre pensadora que llegó a nuestro país en 1913 cuando la iglesia católica tenía el poder de la moral.

Luis Emilio Recabarren la invita a Iquique, donde ofrece conferencia y recorre las oficinas salitreras donde su discurso prenda como el salnitrón.

“En Iquique es recibida por numeroso público, que la aplaude. En el pequeño pueblo de Negreiros se instalan arcos de triunfo, similares a los que recibieron al ejército de la Guerra del Pacífico. En el norte se empiezan a formar organizaciones de mujeres, llamadas “Centros de Mujeres librepensadoras Belén de Sárraga”.

Belén deja la semilla en el norte de la “emancipación de la mujer”. Luego de visitar Tarapacá se va al sur.

Belén de Ságarra, nació en España en 1873, nacionalizada mexicana.

Años después vuelve a Chile, pero ya no cuenta con el apoyo del Partido Radical, que simplemente abandona su postura anticlerical. Belén sigue con cruzada para alentar a la mujer a ocupar un rol más importantes en la sociedad. Vuelve al norte, donde es recibida por agrupaciones que llevan su nombre y sus ideales.

Belén retorna varias veces por el norte de Chile, pero luego se le pierde el rastro hasta que en el diario El Tarapacá se publica la siguiente información, esto en 1951: “Completamente olvidada de los públicos de España y de América, acaba de morir en el país azteca a la edad de 77 años, llena de achaques propios de una senectud prolongada, doña Belén de Zárraga (sic), cuya palabra encendida pastosa y cálida, escuchó en varias ocasiones la Provincia de Tarapacá, allá por los años 1912 y 1915. Ha muerto ahora en el más completo olvido. No dejó nada detrás de ella”.

Belén de Ságarra, dejó muchas cosas que la mirada conservadora del periódico Iquique podría haber omitido. Su nombre es signo de luchar para igualar los derechos de la mujer. En especial de la mujer proletaria, donde “en general, el matrimonio se constituía en un lujo, casi siempre se vivía en concubinato. El hombre no era un proveedor y no pocas veces abandonaba la casa, dejando a la mujer con varios hijos de corta edad. Más de un 30% de la población infantil moría antes del año de vida, lo cual hacía que la relación entre padre e hijo fuera muy distante, para no encariñarse con un ser querido que iban a perder prontamente”, escribe Gumucio.

“Completamente olvidada de los públicos de España y de América, acaba de morir en el país azteca a la edad de 77 años, llena de achaques propios de una senectud prolongada, doña Belén de Zárraga (sic), cuya palabra encendida pastosa y cálida, escuchó en varias ocasiones la Provincia de Tarapacá, allá por los años 1912 y 1915. Ha muerto ahora en el más completo olvido. No dejó nada detrás de ella”. Diario El Tarapacá, 1951.