NELSON MONDACA I.


La primavera se nos adelanta en la misma medida que la sequía del invierno nos impacta severamente. El territorio nacional sufre los impactos del cambio climático. Es cierto, no tenemos el Huracán “Dorian” que azota a los EE.UU. Sin embargo, tenemos nuestras propias tempestades. En los pocos días que llevamos del presente mes, nuestra agricultura y su ganado, ya viven las consecuencias de un invierno pasado a días veraniegos. La falta de agua hace estragos en las zonas campesinas y agrarias.

“Septiembre”, a través del tiempo ha escrito diferentes acontecimientos que se conjugan en las efemérides de la vida nacional, según el día y consiguiente importancia. En esta inefable memoria se escribe nuestra historia: La época precolombina de las etnias indígenas y su desarrollo cultural a lo largo de nuestro territorio; Los tiempos de la conquista y la era colonial; la Independencia con el fin de la patria vieja, la reconquista y patria nueva; Construcción de la nación y la república. Además, es imposible no mencionar el descubrimiento de América. El período del hombre temprano y las primeras migraciones del período paleoindio. En resumen, una voluminosa biblioteca de una belleza extraordinaria, dando cuenta de distintas etapas de una sucesión de hechos que testifican del origen de nuestra identidad patria: de sus cielos, cordilleras y mar de Chile. Sin soberbia y arrogancia, solamente destacar la majestuosidad de la nobleza de su gente.
Veamos algo olvidado. Recordemos que un 3 de septiembre de 1939, llegó a Valparaíso el barco Winnipeg. A bordo venían más de dos mil republicanos españoles y que sería la mayor emigración del continente de Europa a nuestro territorio, por situaciones políticas, donde, el poeta Pablo Neruda jugó un gran rol solidario. En esta breve cronología, también recordamos que los 4 de septiembre se elegía a los presidentes de Chile.

Por consiguiente, el mes de “Septiembre”, en esta relación de tangibles acontecimientos, muchas veces ocurre que con el correr de los años se borran, resulta imperdonable sacarlos de nuestra historia. Hoy es oportuno, sin entrar en la polémica de los extremos, el 11 de Septiembre de 1973, bruscamente, se cae la democracia con la muerte del Presidente constitucional Salvador Allende y se instaura la feroz dictadura de Augusto Pinochet. Una travesía muy dolorosa y del calvario familiar que conlleva la violación de derechos humanos. El poder de la muerte siniestra que contaba con la complicidad apasionada de los defensores del capitalismo salvaje, quienes quitaron las legítimas conquistas sociales de los trabajadores logradas en el siglo XX. El golpe de Estado facilitó la imposición de un nuevo Código Laboral; escrito con regulaciones a la medida de los grandes empresarios. El retroceso legal fue brutal bajo la demagogia del libre mercado.
También en este periplo, “Septiembre”, sin ser una simpleza sabida, celebramos el mes de las Fiestas Patrias y las Glorias del Ejército y de las Fuerzas Armadas. Penetran por cada poro, el desfile, la cueca y la cumbia. Las ramadas, la chicha, el vino y las empanadas, escalan por cada perímetro de Arica hasta la Región de los Lagos, nada se olvida y nada es más importante. Contra la lluvia y el sol, celebramos el 18 y el 19. Ahora, nos toca un fin de semana largo que nos hace olvidar nuestras enfermedades endémicas y tristezas económicas. Inclusive no opacan esta significativa celebración, los casos que afectan algunos de sus miembros en los tribunales de Justicia.

En medio de estas festividades de “Septiembre”, el presidente Sebastián Piñera, tiene varias complejidades políticas, sobre todo con la aprobación de la jornada laboral de las 40 horas semanales por la Comisión de Trabajo. Ahora la moción parlamentaria será vista en el pleno de la Cámara de Diputados. El oficialismo recurrirá al Tribunal Constitucional, sabemos que es un órgano que opera en favor de la elite política de la derecha y protector del modelo económico. Les anticipo que salvará al Gobierno de su poca destreza en esta materia. Esto, a mi juicio tiene un precio a la larga para la derecha y no veo cómo será revertido en el seno del mundo del trabajo en las próximas elecciones. La voz de la ciudadanía está presente y no se puede negar su voluntad en el tipo de sociedad que construimos. Les puedo asegurar, ni con la ayuda en la campaña técnica del terror de, Rodrigo Valdés y Mario Marcel, podrán torcer esta indomable voluntad. Téngase presente.

Nelson C. Mondaca Ijalba
nomijalba@gmail.com