NELSON MONDACA I.


Por fin tengo un poco de tranquilidad. Estos postreros días, son de aquellos que nos quitan las horas de sueño y que nos estresan al máximo nivel. Son los momentos que ponen a prueba nuestros valores, a la vez, el control de nuestras emociones. Acompañar las últimas horas de vida de Víctor Manuel Gargano Rodríguez (Q.E.P.D.), hasta su sepultación el reciente Lunes 09 del presente mes, significó soportar la perdida de a un ser querido. Todas las personas que han vivido esta amarga experiencia de duelo, saben de lo que hablo.

Con vuestro permiso, en esta oportunidad haré un paréntesis sobre las acostumbradas opiniones sobre la contingencia nacional y regional. Estoy muy consciente que las vivencias personales solamente son de incumbencia más profunda de quien o quienes son sus protagonistas, salvo que, el trabajo y la labor de nuestro ser amado que partió al más allá, en su trayectoria haya traspasado los límites del egoísmo personal. Hay muchos casos y ejemplos que nos invitan a mantener la memoria viva de ellos y en la intimidad derramar unas lágrimas que alivian nuestros corazones.

Víctor Manuel Gargano, proviene de una numerosa familia iquiqueña, de 10 hermanas/os, de los cuales sobreviven 5. Era conocido en la vecindad del barrio El Colorado como el “Chino” por la contextura de sus ojos sonrientes. Hombre de trabajo duro y sacrificado, como lo es, la Construcción. Desde los cimientos, pilares, lozas, radieles, enfierraduras, pisos y estructuras gruesas y terminadas, sin horarios y días festivos, importando más que nada terminar la pega bien hecha. De este modo, se hizo un verdadero profesional del área, respetado y digno de confianza.

Enfrentó los retos de ser un ceramista, un gasfíter, un electricista, pintor y maestro carpintero de faena de todo tipo y fina. Se convirtió en maestro de obras menores hasta ser un Arquitecto que, sin ser titulado, tenía la destreza, conocimiento y sabiduría de la profesión. Prosigamos, venció las adversidades de la cesantía y superó las experiencias amargas de la dictadura, más con todo fue el motor de su familia. En ese entonces, ya era un guerrero de la luz y la esperanza. Nunca se rindió a las responsabilidades como jefe de hogar. Por otra parte, realizó importantes trabajos para la Iglesia Católica, aquí en Iquique como en Santiago.

Una anécdota. Cuando el año 2003 falleció mi padre (04.08.), Agustín Carlos, al día siguiente del entierro me fue a visitar a la oficina del Sindicato en Zofri. Me hizo entrega de un sobre y me dio las palabras de fortaleza que necesitaba. De pie me solicitó que “por favor recibiera ese pequeño aporte económico”; el cual tuve que aceptarlo. Hoy se me viene tal recuerdo empañando mis ojos…

La vida da vueltas y muchas vueltas estimados lectores/as. A través del tiempo tuve el privilegio de conocer, creo que a casi toda su familia. Asimismo, fue Anyela su hija mayor a comienzos de los años 90, quien me le presentó en su casa de calle Las Cabras del Colorado como su “pareja”. Después, con el paso de unos años lo convertiríamos en abuelo por nuestros hijos Ariel y Bastián. Continuando en tal sentido, lamentan su sensible fallecimiento sus tres hijas con sus respectivos hijos/as (3nietos-3nietas): Yarela, Alejandra y Melissa. Un momento. Al pasar, ellas son diferentes en carácter y conductas, sin embargo, tienen en común el rasgo protocolar, tonalidad y arrebol de los ojos de Víctor Manuel. Ahora, por favor, no todos somos perfectos…

Un punto aparte. El único varón y mayor de todos, Antonio Robespier, en susolteríallora y ahoga sus penas a su manera obrera. En este mero recorrido familiar, nobleza obliga, escribir unas líneas para María Moreno, su mujer y madre de sus hijas. Ella, María es muy especial. Tiene la mejor condición, a mi juicio, de una mujer que se aprecia en su rol de ama de casa: Trabajadora, abnegada y sacrificada, lo ayudó día a día en levantar su hogar. Sin pelos en la lengua, dice las cosas que siente para bien o para mal. En su quehacer, seguirá los rayos que iluminen su alma…

Siendo el “Chino” Gargano mayor que mí en dos años (71), nos hicimos más amigos al compartir sueños de justicia, de utopías políticas; hablamos de frustraciones y logros familiares. Muchas veces, conversamos de la expropiación de la Calle de las Cabras en los tiempos de la Concertación y de las graves injusticias cometidas por las autoridades de aquellos tiempos. En fin, los hombres como el “Chino” Gargano, merecen estar en la categoría de “Héroes de la vida”. Su forma de ser, traspasa los umbrales de la tierra maltratada, la sencillez de su amistad supera el rojo de los pétalos del copihue, y su gran virtud que estalla diáfanamente en medio de las arrogancias, insolencias y desprecios, el encantamiento de su humildad se encuentra en el altar de los Dioses, aceptó las espinas de los agravios y las rosas de terciopelo en el amanecer del jardín de la vida. En sus pies sangrientos por los requeríos de la playa del Colorado, tuvo la fuerza para ondular la felicidad en cada primavera…En el silencio de mi soledad veo la poesía, aquí en nuestros cielos, una leve llovizna destila como para recordar su noble compañía en el calvario del dolor. En la despedida, su sonrisa mágica y maravillosa, se esparcen en los seres amados de las familias Gargano/Moreno y sus amigos incondicionales de siempre, el canto madrugador de los pájaros de este triste amanecer detiene el vacio de su partida, en esta misma hora y acto se hace la luz en las estrellas eternas del universo. Vivirá siempre en nuestra memoria y corazón.

Adiós, Adiós “Papi”… Con honor, descansa en paz.

Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com