FELIPE DÍAZ-OLAVE


FELIPE DÍAZ-OLAVE Activista VIH+ Militante Revolución Democrática / Frente Amplio.

El Lunes 9 de Septiembre asistí a la exposición sobre el Plan nacional de prevención y control del VIH/SIDA por parte de la Secretaría Regional Ministerial de Salud a la Comisión de Salud del Consejo Regional de Tarapacá, la cual se llevó a cabo a medio día y tenía como finalidad conocer la realidad regional e impulsar acciones para respuestas locales.

Chile ha mostrado un preocupante aumento en nuevos diagnósticos, teniendo a la zona norte como uno de los territorios más complejos. La región de Tarapacá se encuentra en segundo lugar a nivel nacional y la situación se repite para otras ITS, concentrándose el mayor número de pacientes en mi ciudad, Iquique. Las estadísticas indican que la tasa de incidencia es de 18,4 por 100.000 habitantes, lo que sin duda pone en alerta a las autoridades incentivando que se levante un programa local a partir del plan nacional.
Hoy, muy a pesar de que el Estado está llegando más que tarde, se están realizando acciones enfocadas principalmente en la prevención, como lo son la incorporación de el test rápido al Servicio Público, el condón femenino y la reciente puesta en marcha de PrEP, el cual por el momento funciona como piloto en solo 9 ciudades de Chile.

Sin embargo, no puedo sino sentir preocupación de la manera en que nuestras autoridades están abordando el tema, muchas veces desde el prejuicio y el desconocimiento, profundizando la crisis del VIH social: el estigma, la discriminación y la segregación. En la sesión del Consejo a la que asistí, el Consejero Regional Sr. Iván Pérez afirma de manera enfática que “no hay conciencia en los portadores” y se lamenta “porque no podemos ponerles una venda que los reconozca”, según sus palabras, traspasando la responsabilidad exclusiva en quienes vivimos con el virus, omitiendo los diversos contextos y proponiendo marcarnos con una cinta. Hace, además, un juicio a quienes en aplicaciones de citas no expresan su estado serológico, desconociendo la confidencialidad que nos permitimos por ley.

Lo cierto es que vivir con VIH no nos supone como personas que van contagiando por deporte. Lo cierto es que las estadísticas locales indican que el 90% de las personas diagnosticadas están recibiendo tratamiento, por lo que somos personas preocupadas por nuestro virus. Lo cierto es que debemos entender que la responsabilidad de la vida sexual es de cada uno. Lo cierto es que debemos avanzar en una nueva educación sexual integral, no sexista y transversal. Lo cierto es que se hace necesario y urgente nuevas políticas intersectoriales para dar respuesta al VIH/SIDA con enfoque biopsicosocial y es fundamental que se levanten de la mano con las organizaciones de la sociedad civil que abordan y trabajan el tema.

Yo por mi parte seguiré trabajando, acercando la información a la gente, compartiendo mi experiencia viviendo con el virus, recorriendo colegios, universidades y barrios, para recuperar ese ejercicio tan necesario, el dialogar, el hacer comunidad, para que juntos y juntas construyamos una sociedad más respetuosa, inclusiva e integradora, sin márgenes ni vendas.

La serofobia tiene muchas caras, el conservadurismo es el maquillaje y el prejuicio es el perfume.