Dirigenta chilena del feminismo, Elena Caffarena de Iquique fue a Santiago a terminar sus humanidades para ingresar, después, a la escuela de leyes de la Universidad de Chile.

Sus inquietudes intelectuales y sociales despertaron en la adolescencia. Cuando tenía poco más de diez años, llegó a Iquique Belén de Sárraga, una mujer extraordinaria, librepensadora y partidaria entusiasta de la liberación femenina. Su visita ayudó a que surgieran «círculos femeninos» con su nombre -uno fue dirigido por Teresa Flores, compañera de Recabarren-.

Estos círculos se sumaron a la acción feminista de las mujeres pampinas, que participaban en las mancomunales y en las nacientes organizaciones sociales. En Santiago y otras ciudades, pequeños grupos de mujeres, como el que impulsaba Inés Echeverría, bregaban por la igualdad de oportunidades: las mujeres se incorporaban al trabajo industrial y a los servicios; las escuelas normales y la universidad abrían sus puertas, para entregar un creciente contingente de profesionales que reclamaban sus derechos.

En los años veinte ya existían poderosos núcleos de mujeres proletarias abocadas al trabajo femenino. Dirigentes como Micaela Troncoso, Delfina Gutiérrez, Ida Osorio, Julia Gutiérrez y Laura Rodig dejaron huella.

EDUCACION
Como estudiante de derecho, Elena Caffarena participó en trabajos de educación a obreros y obreras. Conoció a Recabarren y con su amiga María Marchant, estudiante de pedagogía, fueron las primeras mujeres en incorporarse a la Fech. Se casó con Jorge Jiles, compañero de estudios y de ideales, quien se hizo militante comunista. Esos primeros pasos orientaron la acción de Elena Caffarena hacia la idea de la emancipación de la mujer, una idea global que tiene como objetivo último, el pleno desarrollo de la mujer en una sociedad democrática y justa.
En 1935 fue fundado el Movimiento pro Emancipación de la Mujer Chilena (Memch). Lo constituyeron inicialmente Elena Caffarena, Marta Vergara, Olga Poblete, María Marchant y algunas otras.

El Memch sirvió de alero para que se desarrollaran y potenciaran diversas organizaciones de mujeres y en poco tiempo, el Memch creció como un movimiento masivo de gran impacto. El periódico Mujer Nueva alcanzó alta circulación. Surgieron filiales en todo el país: en 1940 ya había 42. Y siguió creciendo. La solidaridad con la República española, atacada por el franquismo, fue una de sus actividades prioritarias.

VOTO
Bandera importante del Memch fue la conquista del voto femenino. Existía para las elecciones municipales, pero fue tarea ardua conseguir la plena ciudadanía, que logró, en 1949, un amplio frente de organizaciones femeninas en las cuales el Memch fue fundamental.

Seguramente la etapa más fructífera se extendió hasta los años 46-47. Su actuación se vio afectada por la guerra fría y la represión anticomunista del presidente González Videla. Muchas militantes del Memch eran de Izquierda, en su mayoría comunistas. Pero la represión no abatió a la organización. Se comprometió a fondo en la defensa de los perseguidos, la lucha por la paz, las acciones solidarias y la oposición a la política belicista de Estados Unidos. Sin embargo, hubo problemas de fondo.
Falleció el año 2003, a los cien años de edad, Elena Caffarena es una de las referentes más importantes del feminismo nacional.