Quizá suene a superfamoso, del estilo de Charlie Sheen o Tiger Woods, que tienen que acudir a terapia para tratar un problema que el resto de seres mundanos no tenemos, pero no es algo tan extraño como a primera vista pudiera parecer.

La adicción al sexo es un problema severo que no entiende de géneros y se trata de un conjunto de conductas de formato repetido y de carácter compulsivo dirigidas a mantener relaciones sexuales, habitualmente con diferentes parejas, para satisfacer un frecuente e intenso deseo sexual. Se calcula que el 6% de la población sufre este trastorno. Otros aseguran que una de cada 12 mujeres y uno de cada diez hombres son adictos, pero muchas personas se niegan a creer que sea una condición real.

Sin embargo, los que lo sufren lo aseguran. ¿Cuánta cantidad es normal a la semana? ¿Hay algún punto en el que puedes tener un problema? Algunos adictos explican que, para ellos, el sexo y la pornografía son como la cocaína para el drogadicto, que no pueden controlar sus impulsos y que, incluso, esto puede llegar a tener un impacto serio en el bienestar de familiares y amigos. Nada de sonrisas de desdén y comentarios del tipo: «Ya me gustaría estar con una pareja que tuviera ese problema». Se trata de un trastorno grave en el que la búsqueda constante de relaciones trae consigo, irremediablemente, un sentimiento de arrepentimiento absoluto, ansiedad y depresión.

Pero, ¿por qué algunas personas lo sufren y otras no? Según informa ‘Daily Mail’, los científicos podrían estar más cerca que nunca de entenderlo: al parecer han encontrado diferencias en la composición genética de los adictos. Todo tendría que ver con la oxitocina, la hormona a la que conocemos popularmente «del amor», pues es la responsable de que amemos y también de que las mujeres puedan parir y tener leche materna. Al parecer, según indican, las personas con exceso de oxitocina podrían sentirse atraídas por muchas personas al mismo tiempo, lo que las llevaría a buscar sexo compulsivamente.

No solo eso, también se cree que la hormona hace que el sexo sea más gratificante. Así lo han hecho saber los investigadores, que pertenecen al instituto Karolinska en Suecia, y para ello analizaron la sangre de 60 personas (hombres principalmente), que estaban siendo tratadas por su adicción al sexo. Luego, se comparó con la de otras 33 no adictas. El autor principal del estudio, el profesor Jussi Jokinen, explicó: «Muchos pacientes no pueden controlar sus comportamientos y estos pueden tener efectos verdaderamente adversos en sus vidas, desde relaciones rotas hasta depresión y ansiedad. Según nuestros hallazgos hay evidencias de que la adicción al sexo es un diagnóstico médico que tiene una causa neurobiológica».

El año pasado la Organización Mundial de la Salud declaró por primera vez que la adicción al sexo era un trastorno mental. Los hallazgos podrían explicar por qué la terapia cognitiva conductual, que disminuye la oxitocina, ayuda a los adictos. Esta terapia se basa en la práctica como proceso de aprendizaje, los hábitos disfuncionales o su metodología fundamentada en el método científico. Se espera que, con el tiempo, estos descubrimientos ayuden a producir un medicamento que pudiera bloquear la hormona para paliar el trastorno.

El perfil de la persona adicta al sexo suele presentar las mismas características: suele tratarse de un varón joven con problemas de control de impulsos, promiscuo, que no es capaz de controlar su impulso sexual y lo oculta mediante engaños, además recurre frecuentemente a la masturbación, los encuentros con desconocidos, la pornografía o la prostitución. Suelen ser personas con baja autoestima que presentan un malestar similar al síndrome de abstinencia cuando no consiguen mantener relaciones sexuales.

EL CONFIDENCIAL