EL MARTILLO


Realmente es una vergüenza ver como postularse a ser rector de la UNAP es signo de desprestigio y sacadas de trapos al Sol. Lo que se aprecia acá es que para ser rector de esta casa de estudios significa una guerra despiadada, sin pudor, sin honor y menos sin educación.

Es triste el espectáculo que está dando esta casa de estudio superior local en su proceso eleccionario. Con lo que ha trascendido en la prensa, es que académicos hacen mal su trabajo o lo menos les achacan historias dignas de poco serias, pero estos profesionales letrados son gente con trayectoria académica y de varios años en la universidad, y justo que ahora que están postulando al sillón por la rectoría, salen este tipo de acusaciones.

La idea no es justificar y menos tapar lo que está pasando, pero es curiosa la situación.
En este contexto, se piensa que hay alguien interesado que esto salga a la luz pública que es para dañar la imagen del contrincante, maniobra típica de quien ve que va a perder algo.

Ahora con esto la única perjudicada es la universidad en su imagen y por cierto en su prestigio como casa de estudio superior.

Este proceso eleccionario debe centrarse en las propuestas de los candidatos, ideas de desarrollo académico, formulas intelectuales o de progreso investigativo para la región y no estar viendo este triste espectáculo con temas tan básicos como es la ambición y la mala clase, que lo único que demuestra es lo mal que está en su nivel profesional e intelectual.