PÉRICOTE


Desde el sábado pasado cuando se registró la primera marcha-caceroleo, hasta ayer jueves, los carritos de completos han sido el furor en las largas marchas de la pipul y este ambiente de crisis social.

Algunos protestantes han acudido a comerse un completito para renovar energías y seguir dándole al caceroleo.

Un alto punto para los carritos, que algunas veces son perseguidos y reprimidos por la policía y los inspectores municipales por su calidad de ambulantes.

Pero nadie puede desconocer su labor social y republicana, como es saciar la lombriz solitaria, que tenemos algunos de los que estamos firmes para que no nos sigan colocando el dedo en el ojo.