Algo que no esperaba ningún político, menos La Moneda, fue la manifestación que se reunió en la Plaza Italia en Santiago.

Según las cifras oficiales, se reunieron un millón 300 mil personas, pero todos sabemos que esos son números de las autoridades, pero mucho observadores indican que fueron mucho más participantes, entre los que se encuentras familias, estudiantes o gente de a pie.

La frustración de cuarenta años del modelo económico que privilegia el mercado, esa bronca se convirtió en una manifestación alegre, que parece que el Gobierno no entendió y sin eufemismo parece que subirse al carro de la victoria, cuando el enojo va contra los políticos, contra el Gobierno, contra el sistema.

“La multitudinaria, alegre y pacífica marcha hoy, donde los chilenos piden un Chile más justo y solidario, abre grandes caminos de futuro y esperanza. Todos hemos escuchado el mensaje. Todos hemos cambiado. Con unidad y ayuda de Dios, recorreremos el camino a ese Chile mejor para todos”, escribió el Presidente Piñera en su Twitter.


De inmediato vino la crítica en redes sociales por este cambio de actitud, cuando en un inicio el Gobierno se bajó el perfil a las manifestaciones, luego se reprimieron, donde hay un saldo de muertos y ahora el mundo político dice que “escuchó a la gente”.