EL MARTILLO


Y nos fuimos a la playa, es el lema de varias familias iquiqueñas que cuando comienza el mes de enero comienza a organizar una tradición local que es irse de campamento a una playa lejana de la ciudad, así es la cosas ya que los grupos familiares una forma de capear el calor y aprovechar bien las vacaciones pescan peras y petacas y se van con todo a disfrutar del encanto del litoral.

Hace muchos años que el iquiqueño acostumbra a marchar y disfrutar en familia y amigos de un campamento en una playa. En este contexto amigos, compadres y familias se organizan de tal manera que se llevan casi la casa completa a la playa, no se puede quedar nada, si hasta el regalón de la familia va con ellos, la idea es quedarse a lo menos enero y febrero entre asados, canturreos, aventura, convivencia y vida al aire libre.

El tema es que hoy ha cambiado fuertemente su compuesto esta tradición iquiqueña, a pesar que ahora es con más comodidades, ya que estos paseos que otrora eran de carpas y quitasoles, hoy casi son verdaderas tomas de terreno estival, es habitual ver en playas terrenos cercados, restándole espacio a la gente que va por el día a la playa.

Hoy estos campamentos tienen de todo, equipo musical, motores, pantallas led, baños químicos, duchas, luces, etc. etc. etc. en fin no falta nada.

Podríamos señalar que de ves de decir nos fuimos a la playa, deberíamos señalar, “nos vamos a vivir a la playa”.