NELSON MONDACA I.


Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com

En el diario vivir los ciudadanos, la clase media, los profesionales, los sectores vulnerables, y miles de trabajadores de diversos sectores productivos y de los distintos servicios, son víctimas del sistema económico imperante en Chile.

Todos los que somos hijos y nietos de hombres y mujeres que por varias generaciones fueron el motor productivo fundamental del país, asumimos un fuerte compromiso por mejorar las condiciones de vida de las generaciones presentes y futuras. Parte de nuestra historia escrita con el sudor del trabajo, del sacrificio humano, que día tras día estuvo bajo el quemante sol y el viento del salitre, que arrugaron su piel a temprana edad, en el mar o en desierto, nos revelan las tristezas, el dolor y el pesar de esclavos en la tierra democrática, donde “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Principios constitucionales consagrados desde nuestra independencia estaban ausentes en la soledad de la Pampa. Los diferentes gobiernos de turno amparaban las injusticias de los capitalistas del Salitre. El mejor ejemplo de estas políticas es la Matanza de la Escuela Santa María que ocurrió aquí en Iquique. Cientos y miles de muertes, tumbas y fosas ocultas, componen la obra siniestra de las autoridades de la época. Caen las primaveras de lágrimas sin justicia. Así, fue con otras matanzas como la de los rebeldes obreros de San Gregorio y la Coruña.

Amigos, el Estado envuelto por los graves problemas sociales, políticos e ideológicos, cimentaba en aquella época el camino de una “industrialización” de palas, barrotes y chuzos. De tal modo que, a comienzo del siglo XX, el rol protagónico del Estado consistió en estructurar un modelo económico basado en el poder del capital y central.

Nada brillante e innovador. Arrestar y mandar en prisión a quienes se opusieran al orden establecido y actuaran contra la burguesía dueña del poder político en Chile. Los mismos que vencieron a José M. Balmaceda en 1891, fueron quienes establecieron la Constitución de 1925. Carta Magna artífice de la vida nacional por 55 años. Hasta que los civiles de la derecha ultraconservadora, fascista, por orden del dictador Pinochet, establecieron la Constitución de 1980.

El capitalismo neoliberal impuesto a sangre y fuego en Chile, sin embargo, es bueno reconocer que la Concertación, a lo largo de sus Gobiernos, desde 1990, llevó adelante más privatizaciones y terminó por profundizar el modelo económico. Así, tenemos que, la luz, el agua, las carreteras, la salud y la educación, fueron los principales bienes de nuestra sociedad pasaron a la administración de los grupos económicos nacional e internacional. disfrazando un real crecimiento productivo y del ingreso. En este análisis, estamos excluyendo el tremendo negocio de otras riquezas naturales conocidos como “commodities”.

Thomas Piketty, en su libro “El Capital en el siglo XXI”, escribe “el capitalismo produce mecánicamente desigualdades insostenibles, arbitrarias, que cuestionan de modo radical los valores meritocráticos en los que se fundamenta nuestras sociedades democráticas”.

Por consiguiente, lo que sucedió en Chile, es que los designados Ministros de Hacienda, con el beneplácito del gobernante democrático y de turno en La Moneda, aplicaron las políticas y teorías de los Chicago Boy’s, de Harvard y otras grandes universidades de U.S.A. La semidemocracia fue reemplazada por el conocimiento teórico de la República de los expertos o dioses de la mitología económica, estando a la máxima altura de los genios venidos de otro planeta. Con todo, tuvieron una sola mirada de Chile hacia Norteamérica; se sintieron los nuevos amos del Estado y reyes del poder político. Sin embargo, las regiones como la de Tarapacá y de tierras conquistadas, continuaron bajo el colonialismo de la aristocracia, no de España, sino del Centralismo político.

Entre lo que podemos rescatar de la Concertación, fueron la firma de “Tratados de libre comercio” y que incorporaron al país al mundo globalizado. Lo malo que estos “Tratados” trajeron la muerte de la industria nacional y lo bueno, es que, tuvimos acceso a la modernidad y a productos importados al más bajo precio. Un espejismo del desierto salitrero, en vez de agua, bebíamos polvo del caliche. ¡Qué realidad tan grosera!
Hablando de los precios. Los precios de la luz, agua, combustibles, alimentos, peajes y de medicamentos para enfermedades crónicas, frecuentemente están subiendo de precio, superando varias veces los ingresos de las personas. Mientras, el alza en las remuneraciones es un factor estático. Tengamos presente que, la mayoría de los chilenos del sector privado no negocia colectivamente. El sector público no es ajeno a las realidades del sector privado, a pesar de su fuerza organizativa. El gobierno en La Moneda siempre impone sus condiciones. Total, la mayoría de los chilenos vive sobre endeudado.

Ahora, hacia donde quiero llegar. Pues, las mismas premisas que desembocaron en la gran protesta pacífica del pueblo chileno de octubre del año pasado, al borde de una revolución social. Finalmente, miren lo que nos dice Thomas Piketty “El sistema de precios tiene un papel irremplazable en la coordinación de las acciones de millones de individuos, o hasta de miles de millones de individuos en el marco de la nueva economía mundial. El problema estriba en que este sistema no conoce ni límite ni moral”. Más claro echarle agua. Por estas consideraciones, veamos lo que hace el Ejecutivo.

El presidente Sebastián Piñera, va en otra dirección para resolver los problemas que enfrenta el país. La gente que lo asesora no tiene la capacidad de leer el verdadero problema estructural del país y su gente. Los políticos y sus partidos corren por el mismo carril, salvo excepciones. La ciudadanía se cansó de medidas de parche y de que jueguen con sus esperanzas de un Chile mejor. Los proyectos que están en el Congreso son para meter miedo a los participantes en las protestas sociales. La ciudadana no es violenta pero tampoco inocua. Sacar leyes que aumentan las penas a quienes interrumpen el tránsito con barricadas, encapuchados y, otros actos de desorden público no deben ser confundidos con acciones delictivas, saqueos a privados y destrozos de bienes públicos. Pero, ya está hecha la ley. Los que son delitos los penaliza el actual Código Penal. Pero hay que meter miedo. Entonces, más cárceles inhumanas y policías para reprimir los derechos ciudadanos.

El grave desmoronamiento en las encuestas del presidente, creo que es un caso único a nivel mundial, debe ser un serio llamado de atención a la conducción de su gobernanza. Los niveles muy bajos de su aprobación son una advertencia del futuro que nos espera próximamente. En la UDI, piensan que los problemas de las movilizaciones sociales ya pasaron y que están en vías de solución con las leyes que se discuten en el Congreso. Tremendo error. El mundo social, no está ausente, ni dormido. Está vigilante, atento y activo, hasta dar sus vidas por los cambios políticos de la justicia y la construcción de un modelo de sociedad más productiva, justa y solidaria.

Al país, hay que reconstruirlo partiendo por proteger el “bolsillo y la cartera” del pueblo. Basta de alzas, de echarle la culpa “al estallido social” de la marcha crítica del país. Si la gran culpa de los menores ingresos fiscales y actividad productiva proviene, en gran medida, de la guerra comercial entre China y EE. UU. Basta de pereza, mediocridad y de culpar a la ciudadanía. El fraude amparado por el Estado en cuanto a las AFP´S por más de 40 años, llega la hora de poner fin a esta locura legal, a la tragedia de pensiones miserables y sistema de ahorros de pensiones que han servido para que unos pocos, amasen fortunas a costa de los trabajadores…Miremos el futuro está en la tecnología, la robótica, la cibernética, de las inteligencias artificiales, de las ciencias de la economía circulante y sustentable…Evitemos que se derrame más sangre inocente en nuestra patria…


Nota: En el día de hoy, me he enterado del fallecimiento del destacado dirigente del Colegio de Profesores, amigo y compañero, Hugo Bolívar Salazar. Mis sentidas condolencias a sus familiares, a sus seres amados y a los militantes del Partido Comunista. Su consecuencia y lealtad con los trabajadores estará siempre presente en nuestra memoria y corazones. Un gran hombre histórico y dirigente social. Hombre histórico. ¡Presente!