(Imagen BBCMundo)

Diferentes expertos estiman que el estallido social chileno se encuentra en una «pausa», mientras los chilenos disfrutan las vacaciones. Pero creen que las manifestaciones se volverán a intensificar en marzo y abril.

Deutsche Welle


Ya van 95 días desde que comenzó una de las mayores crisis político-sociales de la historia de Chile. En el espectro político, el Gobierno de centroderecha de Sebastián Piñera ha buscado apaciguar las demandas de la ciudadanía con sus propuestas, entre ellas una reforma al sistema de pensiones chileno (las llamadas AFP, sistema privado), al que se agregará un nuevo Fondo de Ahorro Colectivo y Solidario, de carácter estatal, entre otras novedades.

Por su parte, tanto el oficialismo como la oposición siguen haciendo campaña a favor y en contra de una nueva Constitución, sobre lo cual se decidirá en un referéndum que se llevará a cabo el próximo 26 de abril. A pesar de que se logró llegar a un acuerdo para elaborar una nueva Carta Magna, ambos sectores políticos parecen no tener el respaldo de parte de la ciudadanía, que pide a gritos cambios estructurales en el sistema.

En conversación con DW, Roberto Méndez, profesor de la Universidad Católica de Chile y fundador de la encuesta Adimark, declaró a DW que «no hay un diagnóstico consensuado de las causas de este estallido social, ni tampoco de sus soluciones».

«Ni el gobierno ni la oposición tienen una comprensión muy clara de este fenómeno. Se ha intentado avanzar en esto, el mundo político impulsó una nueva Constitución, pero la violencia ha continuado en las calles, por lo que no se sabe si se va a resolver con esto. Por otra parte, el Gobierno ha tratado de aumentar el gasto social, mejorar las pensiones o salarios mínimos y eso tampoco ha tranquilizado a la gente», agregó el académico.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, cuenta con apenas un 6% de aprobación de acuerdo a la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), el valor histórico más bajo de un presidente chileno, desde la creación de esta fundación.

¿Qué cambió en 3 meses?

 

«Sin duda ha habido un cambio, hay una discusión mucho más profunda en la población», explicó por su parte a DW Lucía Dammert, académica de la Universidad de Santiago de Chile. El diagnóstico de la socióloga es que «el eje de la discusión política también cambió. Todo se discutía desde la factibilidad económica. Ahora se consideran los temas de justicia y equidad; las instituciones están en crisis de legitimidad por la crítica ciudadana; el mundo de la política también salió de su burbuja y empezó a darse cuenta de que se necesita una renovación».

En tanto, Fernando Atria, docente de la escuela de Derecho de la Universidad de Chile, dijo a DW que concuerda en que los chilenos están más conscientes de los problemas sociales y de desigualdad.

«Este movimiento muestra que los chilenos han adquirido un grado de conciencia mayor del que tenían. Hoy la queja es contra el abuso bilateral, es decir, donde hay un abusado y un abusador… El Gobierno muestra que está dispuesto a solucionar los problemas de uno de los lados (los abusados), pero no está dispuesto a tocar a los del otro lado (los abusadores), porque es visto como el Gobierno de quienes están de ese lado (los abusadores)», agregó Atria.

Marzo, el «termómetro» de la crisis

Si bien el estallido social chileno comenzó con muchos adherentes en las calles de todo el país, a medida de que fueron pasando los días, las protestas fueron perdiendo intensidad y esto se vio reflejado en una baja en el número de asistentes a las marchas. Sin embargo, en conversación con DW, diferentes expertos estiman que en marzo, tras el fin de la temporada de vacaciones, el movimiento volverá a recobrar su fuerza, lo que generará un gran problema para el Gobierno.

«Marzo va a ser un buen termómetro de lo que está pasando. La ciudadanía está mucho más abierta a demostrar en las calles su descontento. El presidente tiene el gran desafío de gobernar con un bajo porcentaje de aprobación», afirmó Dammert.

«Esto va a volver a tomar fuerza en marzo. El país se paraliza en febrero, se paralizan los movimientos sociales, pero la situación sigue abierta y estamos con el plebiscito hacia adelante. Se va a definir si se va a querer o no una nueva Constitución. La derecha chilena está instalando una conscripción de que no hay una demanda obligatoria de ir a votar, es decir, buscan que haya una baja participación, ellos estiman que les convendría», declaró a DW, por su parte, Carlos Ruiz, sociólogo y doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile.

Méndez difiere de los sociólogos: «La situación sigue siendo bastante inquietante. A pesar de estar en pleno verano, de que los estudiantes están de vacaciones y las universidades y colegios no funcionan en esta época, el movimiento ha seguido con la actividad y sectores de diferentes ciudades de Chile están tomados por movimentos sociales y manifestaciones. Es muy activo, no es un proceso que se tranquilizó y que vaya a renacer en marzo», explicó.

Cada viernes, un grupo de manifestantes se reúne en el centro de Santiago, específicamente en la Plaza Baquedano, rebautizada por el movimiento como Plaza de la Dignidad.

«Renuncia Piñera»

En los estadios de fútbol y en un festival de música se han escuchado últimamente gritos pidiendo la renuncia del presidente Piñera.

¿Qué opinan los expertos acerca de tal escenario?

«Si el presidente renuncia, dado que ya pasaron los primeros dos años, no hay elecciones. En el Congreso se elige a la persona para ejercer el cargo presidencial hasta las próximas elecciones», explicó Dammert.

«No sé si renuncie, pero la posibildiad de que haya elecciones anticipadas empieza a crecer. Eso va a estar en el centro de las marchas, en marzo y en abril. Hay algunos que especulan que el presidente no llega a mayo», afirmó Ruiz.

Roberto Méndez no concuerda. “No hay ningún sector serio proponiendo que el presidente renuncie. Él tiene que terminar con su mandato y solucionar los problemas. Ahora bien, no está claro cómo lo va a hacer”, concluyó.